23.8.11

Fidel: La forja de un joven revolucionario

por Felipe de J. Pérez Cruz - via Tercera Informacion

He leído las crónicas, declaraciones y artículos que se han publicado en días recientes al calor de un nuevo aniversario en la vida del Comandante en Jefe de la Revolución Cubana, Fidel Castro Ruz. Se trata, sin dudas, de un hecho de regocijo para los cubanos y cubanas, que se que comparte con nuestros compañeros y compañeras de ideales, los amigos y amigas desde lo profundo de los pueblos y sus movimientos de emancipación.

Fidel ha marcado la historia política contemporánea de Cuba, América Latina y el llamado Tercer Mundo, desde la segunda mitad del Siglo XX. Las noticias de Fidel siempre dan la vuelta al planeta. Quienes como cubanos y cubanas hemos vivido en perenne contacto con su protagonismo histórico, sabemos que la obra del Comandante en Jefe de la Revolución habla por sí sola, pero poseer de hecho este conocimiento no basta. Considero que la personalidad histórica de Fidel está aún por develar en toda su magnitud.

Sé de amigos y amigas en el mundo que han leído decenas de textos biográficos y enfoques analíticos, que nos reclaman y quieren conocer de Fidel, en la visión y caracterización de los cubanos y cubanas. Les he explicado que al Comandante lo sentimos íntimo y cotidiano, y a la vez impactante e inmenso, y que todo intento de “estudio” nos paraliza, nos llena de la emoción y el temor de “no ser capaces de hacer lo que su extraordinaria obra y la necesidad de la lucha imponen”, tal como le ocurría a Julio Antonio Mella (1903-1929) cuando en su momento, se propuso glosar el pensamiento del Héroe Nacional José Martí Pérez (1853-1895) [1]. A diferencia de la época de Mella, hoy contamos en Cuba con un fuerte sector de cientistas sociales que ha adelantado notablemente los estudios martianos, y cuyas potencialidades colectivas para pensar a Fidel –en mi criterio- deben ponerse en tensión.

En lo que adelantamos en la tarea colectiva de desarrollar los estudios sobre la vida y obra de Fidel, sus recién 85 agostos resultan un incentivo para asomarnos a facetas de su universo. A las y los combatientes de la Guerra de Liberación, al pueblo que lo siguió desde antes del Moncada, a mis colegas historiadores, esta incursión les resultará conocida, pero no lo será para una mayoría de nuestras más nuevas generaciones. Invito a todos y a todas a que compartan y profundicen su saber sobre el Comandante. Quizás también resulte interesante esta propuesta para los lectores que siguen el tema de la historia revolucionaria cubana más allá de nuestro archipiélago.

El tiempo de los cedros

Nació Fidel el 13 de agosto de 1926, en la finca Birán, perteneciente a la antigua provincia de Oriente, hoy Holguín. A quien desee conocer sobre estos primeros años en Birán, y del impacto profundo que en la formación de valores tuvo su entorno familiar y local, les recomiendo leer el documentado y hermoso libro “Todo el tiempo de los cedros- paisaje familiar de Fidel Castro Ruz”, de la investigadora y periodista Katiuska Blanco, que ha tenido varias ediciones en Cuba y el exterior [2].

En el citado texto de Katiuska Blanco y en los recuerdos que ha narrado el Comandante, se encuentran las evidencias de cómo el joven nacido en la familia de un naciente terrateniente, gozó de una situación económica holgada, con padres preocupados por el futuro de sus hijos, una madre amorosa, con una gran fuerza interior, un papá de recio carácter, ejemplar en el trabajo y en la exigencia de recta conducta. Venidos desde lo más humilde, ambos fueron ejemplo de superación personal, aprendieron a leer y escribir ya adultos, de forma autodidacta. Los amigos “de la casa” eran personas llanas: agricultores, comerciantes, trabajadores de la hacienda y campesinos. Así, Fidel y sus hermanos se educaron lejos de los elitismos y afeites de la clase oligárquica.

En el batey del Birán los hijos del propietario vivían incorporados a la vida sana de la muchachada del lugar; iban juntos de juegos, compartían con los campesinos, con los negros antillanos, asistían a la misma escuelita pública. La vida rural, la exploración y el ascenso a las sierras van a fascinar a Fidel desde su niñez. De adolescente, aprenderá a utilizar las armas de caza y adquiere una buena puntería.

En el afán de educar mejor a sus hijos, Fidel y sus hermanos fueron enviados a Santiago de Cuba. La familia a la que se le dio la custodia fue la negación de la atención que los infantes merecían. Fidel recuerda que en esas circunstancias pasó hambre y que allí se incubaron sus primeras rebeldías. Logró encontrar “la libertad” como alumno interno de un colegio religioso, pero en el mundo de la educación clerical los retos fueron mayores. Sufrió la agresión de un preceptor y su naturaleza volvió a rebelarse, cuentan que el sacerdote abusador, más allá de la respuesta física, quedó anonadado por la valentía y fuerza moral del jovencito de quinto grado.

Fidel, de infante y adolescente -como no era de prever por su origen acomodado-, tuvo que vencer duras pruebas, dificultades y conflictos que le llevaron a formarse una cosmovisión donde prevalecía el profundo rechazo a la injusticia, junto a una ética y sentido de la igualdad. El entorno donde nació también dejaría en él una huella imborrable: “Tengo una imagen imborrable de lo que era el capitalismo en el campo. No podrá nunca borrarse de mi mente las imágenes de tantas personas humildes, allá en Birán, hambrientas, descalzas, que vivían en los alrededores, en especial los trabajadores de las grandes empresas azucareras norteamericanas, donde la situación era mucho peor, que en tiempo muerto venían a pedirle a mi padre que les buscara una solución”[4].

Los estudios de bachillerato lo conducirán por decisión personal a la capital, al prestigioso Colegio de Belén, donde recibe la peculiar formación escolar de los jesuitas. Es un estudiante con resultados académicos sobresalientes, pero más allá de la educación de élite, el adolescente oriental se asoma al mundo del trabajo que sustenta el centro escolar. Allí estrecha amistad con los trabajadores de servicio, y desde este espacio que no frecuentaba la mayoría de sus condiscípulos, el muchacho provinciano se abrirá al adyacente barrio proletario de Puentes Grandes y de este al populoso municipio de Marianao.

Los jesuitas apreciaron al joven Fidel. En el anuario del Colegio de Belén correspondiente a la graduación de 1945 se lee:
Fidel Castro (1942-1945). Se distinguió en todas las asignaturas relacionadas con las letras. Excelencia y congregante, fue un verdadero atleta… Ha sabido ganarse la admiración y el cariño de todos. Cursará la carrera de Derecho y no dudamos que llenará con páginas brillantes el libro de su vida. Fidel tiene madera y no le faltará el artista [5].

El despuntar del líder

Ente 1945 y 1950, Fidel será estudiante de derecho en la Universidad de La Habana. Ingresa el 4 de septiembre y la casa de estudios capitalina le abre un nuevo universo de aprendizajes, fuera del marco burgués conservador y “apolítico”, predominante en las escuelas religiosas en que ha estudiado. El joven se enfrentaría a una institución cercada por el gansterismo y la corrupción, por la frustración y la demagogia políticas, estimuladas por los gobiernos del llamado Partido Revolucionario Cubano (Auténtico) PRC(A) [6] , pieza clave en los cambios al sistema de dominación neocolonial que los Estados Unidos ensayan en Cuba tras la crisis política de la Revolución de 1933. Sin embargo, también encuentra la posibilidad de romper su incultura política, profundizar en la historia nacional y universal, y nutrir su sensibilidad patriótica, con las huellas del combativo pasado revolucionario de movimiento estudiantil cubano.

Pronto el joven se va a destacar entre los estudiantes recién llegados, por sus dotes como deportista, y sobre todo por ser un auténtico tribuno de las aulas. Sus compañeros y compañeras de estudio lo eligen desde el primer curso como delegado estudiantil. Entonces el joven Fidel realizará su aprendizaje de la realidad republicana y de cómo esta se reflejaba en la única universidad del país. Fidel se sumerge en la aguda lucha política que existía en la Universidad. Y está entre los que comienzan a desarrollar un movimiento de rescate del ideario revolucionario cubano, frente a los grupos que intentaban utilizar a la Federación de Estudiantes para entronizar los métodos gansteriles, los vicios y corruptelas que caracterizaban el ejercicio de la política en el país. Así funda el Comité por el 27 de noviembre, que recuerda la posición patriótica del estudiantado, y la criminal acción colonialista que en 1871 asesinó tras una farsa de juicio a ocho estudiantes de la carrera de medicina.

Fidel también constituye el Comité 30 de Septiembre, en recordación al joven estudiante Rafael Trejo -herido de muerte en la referida fecha de 1930-, y a los estudiantes revolucionarios que entonces se enfrentaron a la dictadura de Gerardo Machado y Morales (1871-1939). En protesta a la corrupción política existente, trae desde Manzanillo a la Universidad, la campana del ingenio La Demajagua, sitio histórico donde se inició en 1868 la guerra de independencia de Cuba contra el dominio colonial español.

En estas lides peligraría la vida del joven, y tiene que hacer frente a presiones y amenazas. Los elementos gansteriles intentar prohibirle su entrada en el campus universitario. En más de una ocasión sus condiscípulos, en valiente gesto de solidaridad le sirvieron de escudo a la salida de las aulas [7], Fidel, por demás, no teme a sus adversarios, obtiene un arma y la lleva consigo.

Fidel entra en contacto desde su primera año en la Universidad, con los simpatizantes del senador Eduardo Chibás y Ribas (1907-1951), carismático líder que dentro del autenticismo –uno de sus fundadores-, comienza a desarrollar una campaña contra las inconsecuencias de la política del PRC(A) y el creciente vínculo de sus líderes con la malversación y el robo del erario público. A la par Chibás denuncia constantemente las manipulaciones del entonces coronel Fulgencio Batista y Zaldívar (1901-1973), traidor de la Revolución de 1933 y el hombre fuerte de Washington en el país. Asistirá y acompañará el joven estudiante el proceso que lleva a la separación de Chibás del autenticismo y la fundación del Partido del Pueblo Cubano (Ortodoxo) en 1947 [8].

Participa de manera activa en diversos comités de solidaridad, y preside los de Independencia de Puerto Rico y el Pro Independencia Dominicana, del que fue presidente. Entre julio y septiembre de 1947, se enrola en la expedición que pretendía desembarcar en la República Dominicana para combatir la dictadura del sátrapa Rafael Leónidas Trujillo (1891-1961). Es designado jefe de una compañía. Traicionada la expedición, el joven Fidel no está entre los prisioneros porque se lanza al mar, y cruza a nado la peligrosa Bahía de Nipe en el oriente de la isla

En la América Nuestra

Después, participa de la preparación de un congreso estudiantil continental de carácter antiimperialista, con el objetivo de crear una Federación de Estudiantes Latinoamericanos. Entre las banderas de lucha que proponía para el Congreso en ciernes, estaba la independencia de Puerto Rico de los Estados Unidos y de todas las colonias europeas que se mantenían en el Gran Caribe, la recuperación por Argentina de las Islas Malvinas y la devolución por parte del imperio del Norte del Canal de Panamá.

En los propósitos organizativos del congreso estudiantil, Fidel viaja a Venezuela y se entrevista con el recién electo presidente Rómulo Gallegos (1884-1979), para explicarle sus gestiones en pro del Congreso antiimperialista, de ahí marcha a Panamá donde contacta con los estudiantes que participaban de los luchas contra la ocupación del Canal, y en los primeros días de abril de 1948 está en Bogotá. En la capital colombiana se reúne el día 7 de abril con el líder liberal Jorge Eliecer Gaitán (1903-1948) a quien invita para que clausure el congreso estudiantil. Gaitán se entusiasma con la propuesta que le realiza el joven cubano y acuerdan verse dos días después.

La dirección oficial de la FEU, aprecia que las gestiones organizativas de Fidel van a dar fruto, y que realmente el joven ha sido capaz de organizar el congreso estudiantil, entonces envían a Bogotá una delegación, que pone a discusión la representatividad del joven para dirigir el evento. Con un elocuente discurso Fidel expone la labor continental que ya lo acredita, y por unanimidad es votado para continuar al frente de los debates. En estas tareas lo sorprende el 9 de abril, el Bogotazo colombiano, la insurrección popular que sacude esa nación después del asesinato de Gaitán. Con 21 años Fidel se une al pueblo hermano, se arma de un fusil y participa de la revuelta [9]. En la agenda de Gaitán estaba anotada la nueva entrevista que a pocas horas iba a realizar con el joven cubano [10].

Fidel y los comunistas

La Organización de Estados Americanos (OEA) surge en la Bogotá convulsionada de 1948 [11], con una Carta fundacional profundamente anticomunista y antisoviética, y la presencia casual del joven cubano en ese escenario, le fijarán las primeras sospechas de “comunista”. Le acusan de ser un agente del comunismo internacional y hasta de estar implicado en la muerte de un cura durante los enfrentamientos armados en los que participa en Bogotá. Luego la propia Iglesia Católica declara que en el Bogotazo no había perecido ninguno de sus sacerdotes.

Fidel no militará en el primer Partido marxista leninista cubano [12], pero no dejará de levantar suspicacias entre los anticomunistas, su relación fraternal con varias conocidas figuras del Partido. Es que nunca dejó de vincularse con sus compañeros de la organización juvenil del Partido Socialista Popular [13]. Aún en la atmósfera burguesa que se respiraba en la Universidad y en otros círculos juveniles–recordará el Comandante-, Mella y Martínez Villena eran universalmente admirados, y los comunistas, por su abnegación, honestidad y consagración a la causa eran, eran profundamente respetados [14].

Sentía Fidel una profunda admiración hacia los viejos comunistas, que durante años habían luchado con firmeza inconmovible por el cambio social [15]. Por demás la vertical postura ética de joven, sería fundamental para hacer fracasar el intento de expulsar a los comunistas de la dirección de la FEU [16]. Cuando en abril de 1949, los marines estadounidenses profanan la estatua de José Martí en el Parque Central de La Habana, Fidel está a la vanguardia de la protesta estudiantil popular y junto con los jóvenes comunistas, se enfrenta a la represión de la policía frente a la sede de la Embajada de los Estados Unidos. Luego estaría entre los denunciantes de la brutalidad policial que se ensaña contra su compañero de estudios Baudilio Castellanos (1927?-2009).

La formación ideológica y política

Al graduarse de bachiller Fidel posee una definida vocación de justicia social y dignificación humana. Desde su llegada a la Universidad, va a sumergirse en el estudio de la Historia cubana y universal, y en particular el pensamiento de José Martí, en un proceso de gradual y rápida concientización. Así a la distancia de los años el Comandante se criticará los peligros que corrió en su enfrentamiento contra el gansterismo en la Universidad “sin provecho alguno para la causa verdaderamente noble que descubriría poco después [17]. Severo consigo mismo, al escribir sobre aquellos acontecimientos, considera que entonces primaba en él, el espíritu competitivo y quizás la autosuficiencia y la vanidad que suela acompañar a muchos jóvenes, aún en nuestra época [18].

A diferencia de quienes hacían de las escaramuzas en el territorio universitario el objeto central de su actividad, Fidel se planteará la búsqueda de las respuestas de última instancia. La precoz vocación política, el estudio y la práctica política, le proporcionaron al joven la posibilidad de desarrollar su pensamiento. De la mano del Apóstol Martí irá al examen de las causas de la frustración republicana, y se convierte en un nacionalista y antiimperialista ardiente, que veía como un agravio el dominio neocolonial de Estados Unidos en Cuba y América Latina.

Ya para cuando participa en la fracasada expedición de Cayo Confites, el estudio del arte militar en las guerras de independencia, las campañas de Ignacio Agramonte, Máximo Gómez y Antonio Maceo, fertilizaron su instinto innato de combatiente, y le habían permitido arribar al criterio de que se podía luchar contra un ejército convencional moderno utilizando métodos de guerra irregular. Su idea tras llegar a la República Dominicana era dirigirse a las montañas para desarrollar una lucha guerrillera [19]. En el Bogotazo asistió al espectáculo de una revolución popular totalmente espontánea… “aquella experiencia –confirmará a Ignacio Ramonet- me hizo identificarme más con la causa de los pueblos” [20].

Los primeros estudios sobre economía política burguesa en la Universidad llevan a Fidel a la conclusión de que la economía capitalista era un absurdo. Cuando a la altura de su tercer año de estudios tiene contacto con la literatura marxista, y lee el Manifiesto Comunista, de Carlos Marx (1818-1883) encuentra muchas de las explicaciones que buscaba [21]. ¿Quién tenía que explicarme la división de la sociedad en clases, la explotación el hombre por el hombre, si lo había visto con ms propios ojos y hasta en cierta forma lo había sufrido también?, confirma Fidel en su diálogo con el revolucionario brasileño Fray Betto [22]. Desde ese momento su contacto con las obras de Marx, Federico Engels (1820-1895), y Vladimir Ilich Lenin (1870-1924) será intenso.

Fidel, como lo hicieron en su momento Julio Antonio Mella (1903-1929), Rubén Martínez Villena (1899-1934), Antonio Guiteras Holmes (1906-1935) y otros revolucionarios cubanos, se caracteriza por realizar un recorrido ideológico y político que lo llevará de Martí a Marx, Engels, y Lenin; y de los aprendizajes con estos padres del marxismo, retornará, con más convicción y agudeza aún, al Martí cubano y universal.

Los conceptos martianos y marxistas de cultura y educación unidos a la acción práctica, revolucionaria, por transformar la realidad, se vinculan estrechamente al progreso social, y al desarrollo y la formación progresiva de la libertad que caracterizan de modo sustancial ese progreso. Y esta coincidencia conceptual no pasó inadvertida para Fidel, quien da continuidad a mediados del pasado Siglo, a la articulación que entre la tradición revolucionaria cubana, y las ideas marxistas y leninistas, habían iniciado los fundadores en 1925 del primer partido comunista cubano [23].

La perspectiva martiana con la que Fidel se acercó al marxismo, el rotundo rechazo a los mimetismo acríticos, la necesidad de insertar el mundo en el tronco fértil de la patria, y el énfasis en el universo moral y la dignificación humana, concepciones todas que reivindica desde sus primeras acciones como estudiante revolucionario, le posibilitan arribar al socialismo científico desde un fuerte sustrato axiológico y le permiten sustraerse de las vulgarizaciones economicistas y dogmatizantes que predominaban en la teoría y la práctica de los partidos comunistas en los años cincuenta.

El socialismo científico fue para Fidel la coronación feliz de una búsqueda consecuente y temprana de respuestas para la acción, será consecución de su praxis, por lo que no habrá espacio para las lecturas librescas y dogmaticas. Lo asume como ciencia, en tanto la teoría se valida en metódica y método, en herramientas para el análisis y la transformación revolucionaria.

En estos años de universidad, Fidel se apropia de un profundo conocimiento de la historia, la literatura política y la cultura de Cuba, América Latina, el Caribe y el mundo. No será este un saber para darse satisfacción personal, o lucir los oropeles de “intelectual informado”. Resulta ya una necesidad aprendida en Martí y hecha disciplina con el marxismo, una tarea de estudio constante y preparación para la lucha -que le acompañará hasta nuestros días-, y le proporcionará la fortaleza de análisis y argumentos que se le reconoce.

Fidel arriba a una idea propia de la importancia del triunfo socialista en la Unión Soviética, del papel fundamental que había tenido la URSS en la derrota del fascismo, sin que ello le impidiera rechazar las prácticas estalinistas [24] y tomar distancia de las posiciones seguidistas y acríticas predominantes en los partidos comunistas de Cuba y la región latinoamericana.

Comprende Fidel que los errores tácticos del primer partido comunista, la represión y el anticomunismo de guerra fría –la denominada Doctrina Truman -[25], habían colocado a los militantes del Partido Socialista Popular en una posición de cerco y aislamiento político, y con su innata sagacidad, educada ya en la certera perspectiva martiana, intuye que el camino a seguir para un socialismo cubano debía cuidarse de unos y otros peligros. Así con Martí por estandarte, comenzó Fidel a platearse la construcción de un nuevo proyecto cultural revolucionario. Y tal esfuerzo lo llevaría a forjar el programa, la organización y las fuerzas que pondrían fin al capitalismo en Cuba.

El recorrido ideológico del joven Fidel será el fruto de una comprometida visión martiana del mundo, pero sobre todo, de vivir en el vórtice de los acontecimientos políticos en Cuba y América Latina.

En 1950 Fidel Castro Ruz obtuvo la licenciatura en Derecho diplomático y el título de abogado. Tenía 24 años. Sobre aquellos años resumirá: En la Universidad me hice revolucionario [26].

Notas
1. Julio Antonio Mella: Glosas al pensamiento de José Martí, en Mella. Documentos y Artículos, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 1975, p 267
2. Ver: Katiuska Blanco: En Todo el tiempo de los cedros: paisaje familiar de Fidel Castro Ruz, Casa Editora Abril, La Habana, 2003.
3. Se refiere al período en que no había zafra azucarera y carecían de trabajo.
4. Ignacio Ramonet: Cien horas con Fidel. Conversaciones con Ignacio Ramonet, Oficina de Publicaciones el Consejo de Estado, La Habana, 2006, p 119.
5. Fidel Castro Ruz: La victoria estratégica. Por todos los caminos de la Sierra, Editorial Ocean Sur, México, 2011, p 8
6. Fundado el 8 de febrero de 1934 por el expresidente Ramón Grau San Martín (1881-1969) y un grupo de sus seguidores en el llamado Gobierno de los 100 Días.
7. Fidel Castro Ruz: La victoria estratégica. Por todos los caminos de la Sierra, Ob. cit, p 15
8. El 19 de mayo de l947, Eduardo Chibás fue designado presidente del nuevo partido.
9. Marta Rojas y Aldo Isidrón del Valle: Antes del Moncada. Editorial Pablo de la Torriente Brau, La Habana, 1989; Fidel Castro: Fidel en la memoria del joven que es, Editorial Ocean Sur, México, 2005.
10. Arturo Alape: El Bogotazo. Memorias del olvido”, Casa de Las Américas, La Habana, 1983.
11. Fue fundada por los 21 países que el 30 de abril de 1948, participaron en la IX Conferencia Panamericana. Los presentes suscribieron como carta fundacional el Pacto de Bogotá.
12. Fundado en agosto de 1925
13. Nombre que asume el Partido Comunista de Cuba en 1944
14. Fidel Castro Ruz: Informe del Comité Central del Partido Comunista de Cuba al Primer Congreso, Editado por el Departamento de Orientación Revolucionaria del Comité Central de PCC, La Habana, 1976, p 42
15. Ident ant.
16. Ver: Antonio Núñez Jimenez: La primavera de la revolución socialista en América, Embajada de la República de Cuba, Lima, s/f
17. Fidel Castro Ruz: La victoria estratégica. Por todos los caminos de la Sierra, Ob. cit.
18. Ident ant.
19. Ignacio Ramonet: Cien horas con Fidel. Conversaciones con Ignacio Ramonet, Ob... cit, p 137.
20. Ignacio Ramonet: Cien horas con Fidel. Conversaciones con Ignacio Ramonet, Ob. cit, p 138.
21. Fidel Castro Ruz: Fidel y la religión. Conversaciones con Frei Betto, Oficina de Publicaciones del Consejo de Estado, La Habana, 1985, p 158.
22. Fidel Castro Ruz: Fidel y la religión. Conversaciones con Frei Betto, Ob. cit, p 161.
23. Ver: Isabel Monal: “La huella y la fragua: el marxismo, Cuba y el fin de siglo”, Temas. Cultura. Ideología. Sociedad, La Habana, No.3, julio setiembre de 1995; Olivia Miranda: “El marxismo en el ideal emancipador cubano durante la República neocolonial”, Temas. Cultura. Ideología. Sociedad, La Habana, No. 3, julio de 1995; Tradiciones nacionales revolucionarias. Marxismo y leninismo en el pensamiento cubano, Editorial Pueblo y Educación, la Habana, 2005; Fernando Martínez Heredia: “Recuperando a Octubre”, La Jiribilla, La Habana, 17-11-2007
24. Me refiero a la política Iósiv V. Stalin (1879-1953) jefe del Partido y el Estado soviéticos tras la muerte de Vladimir Ilich Lenin.
25. Harry S. Truman (1884-1972), criminal de guerra estadounidense, presidente de Estados Unidos (1945-1953), que ordenó en agosto de 1945 el lanzamiento de las bombas atómicas contra las ciudades japonesas de Hiroshima y Nagasaki.
26. Ver: Fidel Castro Ruz: En esta Universidad me hice revolucionario, Oficina de Publicaciones del Consejo de Estado, La Habana, 2005; Discurso pronunciado por Fidel Castro Ruz, Presidente de la República de Cuba, en el acto por el aniversario 60 de su ingreso a la universidad, efectuado en el Aula Magna de la Universidad de La Habana, el 17 de noviembre de 2005, http://www.cuba.cu/gobierno/discurs...

O estupro que Amorim herdou de Jobim

via Sul 21

Na noite de 19 de maio passado, um soldado de 19 anos fazia a faxina no banheiro do alojamento de um quartel do Exército na cidade gaúcha de Santa Maria, terra natal do então ministro da Defesa, Nelson Jobim. De repente, sem nenhuma razão, foi atacado por outros quatro soldados, que o jogaram na cama e o violentaram várias vezes, em rodízio. Machucado, o jovem foi transferido em sigilo para um hospital militar, onde ficou internado durante oito dias. Só no quinto dia é que a família foi informada da internação, assim mesmo com uma falsa explicação: “Ele sofreu um mal súbito numa atividade interna do quartel”, fantasiou um militar aos pais do recruta.

A investigação interna do Exército corre sob sigilo militar, após a denúncia de um sargento sobre a violência sexual. Ninguém foi preso, já que não houve flagrante, e o inquérito já foi prorrogado, ampliando para três meses o mistério sobre o caso. O general Sérgio Westphalen Etchegoyen, responsável pela investigação, diz que a vítima foi isolada e mantida sob guarda pelo temor de que tentasse o suicídio. A mãe do jovem foi ameaçada de prisão, dentro do hospital, sob suposta “insubordinação contra autoridade militares”. Ainda na cama do hospital, o violentado ouviu o aviso de um soldado que fazia a guarda no seu quarto: “Tu vai se ferrar”.

O inquérito militar, segundo a família, deve concluir que tudo não passou de uma “luta corporal de brincadeira entre os rapazes”, complementando a divertida versão preliminar do Exército de “sexo consensual” do jovem, embora manietado por outros quatro soldados.

“Novas diligências”

Esta história escabrosa foi revelada com exclusividade, no final de maio, pelo Sul21, um site de Porto Alegre que escalou um repórter persistente, Igor Natusch, para acompanhar com destemor o caso. Estranhamente, ninguém mais da imprensa se interessou por este fato de inusitada violência cometida dentro de um quartel do Exército, em pleno regime democrático. O então ministro Nelson Jobim, procurado com insistência, não deu um pio, reforçando sua confissão de que vê os jornalistas como “idiotas sem modéstia”.

A ministra dos Direitos Humanos, Maria do Rosário, ficou chocada ao ser informada pelo repórter, no final de maio: “Isso é um crime comum, que deve ser tratado pela Justiça comum. O Código Penal Brasileiro já não concebe mais a ideia de ‘atentado violento ao pudor’. Todo crime sexual é conformado como estupro. A existência da figura do ‘atentado violento ao pudor’ no Código Militar demonstra um imenso equívoco no ordenamento jurídico brasileiro. Vou conversar com o Comando do Exército”.

Se Maria do Rosário conversou, ninguém sabe, ninguém viu.

Em Brasília, o crime foi empurrado para debaixo do edredom.

Em Porto Alegre, a Assembléia Legislativa gaúcha foi mais corajosa. “O Exército precisa responder à sociedade sobre o que aconteceu”, disse o deputado estadual Miki Breier (PSB), presidente da Comissão de Direitos Humanos. “Não é um caso de mau comportamento. É um fato gravíssimo, que pode manchar a imagem de uma instituição muito importante. Não pode ficar restrito ao foro interno do Exército”. O deputado Jeferson Fernandes (PT), enviado a Santa Maria pela comissão, conseguiu vencer o bloqueio em torno do jovem e conversar com ele. Voltou de lá ainda mais preocupado, ao ouvir sua resposta para a alegada tentação ao suicídio: “É o que eu mais penso, todos os dias”, confessou o recruta ao parlamentar, segundo relato do Sul21.

Apesar da solitária insistência do repórter Igor Natusch, a investigação militar patina, apostando na falta de reação popular e na indulgente memória coletiva. No final de julho, o Ministério Público Militar devolveu o inquérito sobre o estupro de Santa Maria à Justiça Militar, a pretexto de novas diligências, desta vez num celular apreendido que traria cenas de vídeo da violação. Não se sabe, até agora, quais os novos prazos para apresentar a conclusão das investigações.

Crime covarde

A baixa repercussão e a restrição de informações sobre o crime praticado no sul, dentro de um quartel, é um grave sintoma deste Brasil covarde: um país que não tem coragem de confrontar os crimes militares do presente não terá, jamais, força moral para resgatar os crimes militares do passado, como as torturas e violências (muitas sexuais) praticadas na longa ditadura de 21 anos instalada em 1964. O caso sigiloso, inconcluso e vergonhoso de Santa Maria é uma herança maldita que Nelson Jobim legou, sem dó nem consciência, ao seu sucessor Celso Amorim.

É um constrangimento – mais um – para a presidente Dilma Rousseff justamente quando o Ministério da Justiça abre em Brasília, a partir de segunda-feira (22), a ‘Semana da Anistia’, embalada por um lema inspirador: “Para que não se esqueça, para que nunca mais aconteça”.

O bravo site do sul e seu corajoso repórter estão fazendo a sua parte para que não se esqueça o covarde crime do quartel de Santa Maria.

Já os governantes civis e comandantes militares não mostraram, até agora, o que fazem para que ele nunca mais aconteça.

[Luiz Cláudio Cunha é jornalista]
cunha.luizclaudio@gmail.com

O sítio da tortura

via apublica.org

Na zona sul de São Paulo um sítio isolado guarda, esquecido, histórias de terror que podem ser a chave para entender um dos pontos mais obscuros da ditadura – os centros clandestinos de tortura. E a assombrosa colaboração civil
Por Natalia Viana, da Pública, com Tony Chastinet e Luiz Malavolta
“Você está em poder do braço clandestino da repressão. Ninguém pode te tirar daqui”, é o que você ouve quando chega no sítio, depois de mais de uma hora metido no banco de trás do fusquinha com um capuz quente na cabeça, e a cabeça entre as pernas.
Você foi apanhado na Avenida Brigadeiro Luis Antônio, uma das mais movimentadas de São Paulo. Te enfiaram dentro do carro, dois homens grandes, meteram o capuz. Então você é todo ouvidos e corpo, e cada balanço ou ruído vai se gravando na sua mente tão vivo que você se lembrará deles para o resto da vida.
Minutos depois, pegam a estrada. Tráfego intenso. Saem da cidade, estradinha de terra, passa um trem, devagar. Quando o carro finalmente estaciona, você ouve a frase de boas-vindas e, apavorado, consegue memorizar o chão de cimento, por onde é empurrado antes de ser arremessado por escada que leva a um lugar subterrâneo. Os seus algozes chamam aquilo de “buraco”, com razão. Não tijolos, nem paredes, o calor é forteç cada vez que você apalpa à volta, caem blocos de terra molhada. O chão é lodoso. Seu cativeiro é úmido e infinito.
Quando te tiram a roupa – você vai ficar assim por muito tempo. Primeiro: o pau-de-arara. Trata-se de um invento simples, bem brasileiro. Uma barra de ferro apoiada sobre cavaletes, onde te penduram enrolado, pesando sobre os braços e pernas. Eles te batem, te chutam, dão choque elétricos; nada de maquininha de Tio Sam, são fios desencapados que chegam diretamente no sovaco, na barriga, na boca.
Se divertem com isso, assim como se divertiram desde sempre aqueles que têm o poder de torturar. Quando você fraqueja, te levam a outra sala – piso de taco – onde perguntam tudo o que sabe, que atordoado você tenta esconder. Eles não vão te deixar em paz.
Você se pergunta: por que está ali? É 1975. Já se passaram dez anos desde o golpe militar no Brasil. O novo governo dos milicos (general Ernesto Geisel) prometia uma volta pacífica à democracia, com um governo civil.
Depois de prender centenas de opositores, mandar milhares para o exílio e exterminar os grupos de resistência armada, a ditadura começava a querer ser vista como “ditabranda”. É claro que você não acreditava, mas estava em todos os jornais. De qualquer forma, você era conhecido publicamente, não devia temer. Jamais se envolveu na luta armada; advogado, comunista do Partidão (PCB), foi vereador e deputado federal, você sempre acreditou na política. Pela sua atuação, já havia sido preso. Mas torturado, jamais. Até o dia 1 de outubro de 1975.
Você já tinha ouvido falar nesse tipo de lugar. O chachoalhar do carro rumo à zona rural só confirmou que você iria sofrer mais – que iria morrer. Não estavam te levando para uma delegacia, onde bem ou mal alguém poderia te ver e lembrar de você. Estava caindo nos braços clandestinos do horrendo regime militar.
Existiam dezenas de lugares como esse. Eram os centros clandestinos de tortura. Ao mesmo tempo em que o governo militar começava a falar em abertura, os milicos e policiais civis usaram esses lugares para seguir com seu velho método de fazer as coisas. Em meados da década de 70, o governo falava em acabar com as torturas, e os “teatrinhos” foram banidos: aquelas cenas de falso tiroteio armadas para encobrir a morte de gente que fora na verdade morta sob tortura (era assim que os policias chamavam a encenação descarada).
Nos centros clandestinos, torturava-se em segredo, e não raro se sumia com os corpos. Muitos dos desaparecidos da ditadura brasileira passaram por eles.
Ali, fora do aparato oficial, podia-se massacrar ao ar livre. No seu caso, a tortura usava o que o sítio tinha a oferecer: as árvores, o açude, os dois lagos.
Segundo: a sufocação. Eles te levam para um córrego raso, com pedras no fundo. Ali, soltam água de uma espécie de reservatório e você é jogado para baixo, ralando nas pedras as feridas do corpo. Terceiro: a “piscina”, como eles chamam, na verdade um poço lamacento onde te afogam segurando sua cabeça. Quarto: a árvore. Pendurado pelos pés, você recebe socos, choque elétricos. Um químico é jogado sobre seu corpo, arde. Seus gritos se misturam ao de outras pessoas, que você ouve estarem sendo torturadas – homens, mulheres.
Um dia, te tiram dali, apressadamente. Dizem que seu sumiço foi denunciado no congresso nacional e na assembléia do Rio de Janeiro. Vão ter que te liberar. Seu martírio acaba numa casa, na periferia de uma cidade. Um médico o visita diariamente, para assegurar que você estará “apresentável” quando for solto. No dia 22 de outubro de 1975, finalmente você tira o capuz.
O seu nome é Affonso Celso Nogueira Monteiro. Em 2011, aos 89 anos, os olhos ainda ficarão opacos quando lembrar daqueles dias e o seu corpo, envelhecido, guardará ainda todas as marcas. Você é o único prisioneiro que saiu com vida da Fazenda 31 de Março – nome do sítio clandestino de tortura, uma homenagem à data do golpe militar de 1964.
Quarenta anos depois, a fazenda continuará lá, com a mesma cara, esquecida pelo tempo, escondida numa estrada de terra no bairro de Parelheiros, na zona sul de São Paulo, bem na divisa com Itanhaém e Embu-Guaçu.
Muitos não tiveram a mesma sorte. Antônio Bicalho Lana e sua companheira Sônia Moraes, ambos da guerrilha Ação Libertadora Nacional (ALN), foram assassinados no sítio em 1973. Depois, foram levados até o bairro de Santo Amaro, onde se encenou um tiroteio – mais um dos “teatrinhos”. Foram enterrados em vala comum. Ali também mataram o líder estudantil Antonio Benetazzo, em 1972, preso na Vila Carrão, norte de São Paulo. A versão oficial, veja, é depois de preso ele teria se jogado sob as rodas de um caminhão. Foi enterrado como indigente.
Fagundes, o “pacificador”
O sítio 31 de março é a prova de que existia uma rede de locais clandestinos de tortura no Brasil nos anos 70. Mas, como grande parte da história da ditadura militar brasileira, jamais se investigou como e quando foram usados.
No Brasil, diferente de países vizinhos como Chile e Argentina, jamais um único militar foi punido pela tortura sistemática adotada pela ditadura. Naqueles países, lugares como esse viraram museus, memoriais às vítimas, marcos históricos para que o passado não volte.
Os sítios da tortura só eram possíveis por causa do apoio de civis, gente endinheirada que apoiava a ditadura e emprestava seu imóveis para a repressão. Nenhum deles jamais foi levado à justiça.
O “dono” do sítio 31 de Março era um empresário mineiro, Joaquim Rodrigues Fagundes. Acusado de grileiro, ele se apossou da terra nos primeiros anos da década de 70. Chegou tocando o terror: junto com capangas, exibiam armas de uso exclusivo das Forças Armadas, invadiam a casa de moradores, chegaram a surrar um deles para que “desse o fora”, como se dizia na época.
Fagundes se gabava de ser amigo do “pessoal do Doi-Codi”, a central mlitar que comandava a repressão. Seu caseiro na época, Alcides de Souza, reconheceu que ele emprestava o sítio para os milicos fazerem treinamento. “Tem vez que chegam aqui dois mil homens – acampam, correm pra cá, pra lá, dão tiros, cortam a mata”, disse.
Fagundes era dono da Transportes Rimet Ltd, na Moóca. Sua empresa não fazia muita coisa. Tinha um único cliente, a estatal Telesp – Telecomunicações de São Paulo, que na época controlada pelos militares do governo paulista. Ali na Moóca, era sempre visto acompanhado pelos bravos amigos de farda, como o coronel Erasmo Dias, conhecido por tere invadido a universidade católica (PUC) e metido ferro nos estudantes. Ele mesmo ia uma vez por semana até a sede do Doi-Codi, na rua Tutóia. “Ele tinha autoridade, andava com os milicos”, lembram os vizinhos.
Quando não tinha ninguém gemendo ou sufocando, a turminha de Fagundes usava o sítio para churrascos e almoços festivos. Vinham nomes como mesmo Erasmo Dias, bem como o Coronel Brilhante Ustra, cujo comando do Doi-Codi foi marcado por mais de 500 denúncias de tortura, e o delegado da policia civil Sérgio Paranhos Fleury, que comandava esquadrões das morte antes da diutadura, e o massacre dos opositores depois. Só a nata da repressão. “O Fleury era amigão da gente” lembra Alcides, o caseiro.
A ajuda de Fagundes foi reconhecida. Em 30 de junho de 1977, recebeu a Ordem do Mérito do Pacificador, por “serviços prestado ao país”. O mineiro tinha tanto orgulho da sua ligação com o exército que, logo abaixo da placa com o nome da fazenda 31 de Março colocou outra, dizendo: “proprietário: pacificador Fagundes”.
Jamais foi militar, jamais teve um cargo oficial. E jamais foi chamado a prestar contas pela sua atuação.
Pelo contrário. Em 1984, recebeu uma comenda do Exército, tornando-se, oficialmente, “comendador”, título que consta ainda hoje na sua lápide no Cemitério da Quarta Parada, zona leste de São Paulo. O país agradece.

Do Blog do Rovai: A análise de um amigo que tem de ser discreto

do Blog do Rovai
É dura a vida de assessores de políticos importantes. Principalmente quando jornalistas. As pessoas têm que ficar pianinho no seu canto, mesmo com vontade de dizer um monte de coisas. Um dos amigos que hoje atua nesse papel me enviou um email com um conjunto de reflexões interessantes que ajudam a pensar o debate político atual. Autorizado por ele, publico alguns trechos.

“A mídia tem tentado retratar como crise do governo, algo que, se é crise, imagina o que estar bem.”
“A grande história atual é a falência total da oposição.”
“Diante da crise econômica mundial, a oposição não tem proposta alguma. Só fazem reconhecer que o Brasil, que em 2002 era insolvente, hoje está forte e bem. Ou seja, saiu de 2008 ainda mais fortalecido.”
“As eleições de 2010 e o PSD tornaram o DEM nanico. E o FHC, preocupado em como vai entrar para a história, decidiu virar papagaio de pirata da Dilma, do PT.”
“Se o PSDB, depois de 16 anos, admite que tem que enfrentar a miséria em São Paulo e que o PT tem bons programas para isso, ótimo, para a população brasileira e a maturidade política.”
“O PSDB, por medo até da sombra de Lula, está pensando em dar 8 anos para Dilma de bandeja.”
“Serra que defendia oposição feroz, está isolado.”
“Fruet, abriu um espaço de enfrentar o PSDB no Paraná, com ele em Curitiba em 2012, e Gleise, para o governo do Estado, em 2014.”
“Marina perdeu o PV, que deve ir para a base do governo.”
“No cenário internacional a esquerda venceu no Peru e a Colômbia se aproxima da América do Sul e se afasta dos EUA/Uribe. Na Argentina, Cristina Kirchner deve ter uma eleição consagradora.”

Paulo Bernardo responde à Época


MINISTÉRIO DAS COMUNICAÇÕES

NOTA DE ESCLARECIMENTO

Além de totalmente inverídicas, são de grande irresponsabilidade as ilações que tentam fazer sobre meu comportamento como Ministro de Estado e o uso de aeronaves particulares. Esclareço que jamais solicitei ou me foi oferecido qualquer meio de transporte privado em troca de vantagem na administração pública federal.

Em 2010, quando era Ministro do Planejamento, participei, nos fins de semana, feriados e férias, da campanha eleitoral do meu Estado, Paraná. Para isso, utilizávamos aviões fretados pela campanha, o que incluiu aeronaves de várias empresas, que receberam pagamento pelo serviço. Não tenho, porém, condições de lembrar e especificar prefixos e tipos, ou proprietários, dos aviões nas quais voei no período.

Não existe relação entre o exercício do cargo de Ministro do Planejamento e fatos decorrentes da execução de obras públicas no estado do Paraná. Como deputado federal paranaense, nos anos 2003 e 2004, e a pedido do então Prefeito de Maringá, Sílvio Barros, reconhecendo a importância da obra para o Estado, nos empenhamos para obter recursos, através de emenda de bancada.

O Contorno de Maringá foi incluído no PAC – Programa de Aceleração do Crescimento porque preenchia todos os critérios, como importância do projeto para a economia local e para a população. Defendi a inclusão do Contorno de Maringá no PAC, assim como de outras obras prioritárias em outras regiões do país, por uma razão simples: eram importantes para o desenvolvimento daqueles Estados, não porque iriam beneficiar esta ou aquela construtora.

REVISTA ÉPOCA

A Revista Época fez nos últimos dois meses, quatro matérias em que cita a mim ou à Ministra-Chefe da Casa Civil, Gleisi Hoffman, com insinuações indevidas, algumas de forma absolutamente gratuita, sem me ouvir, como foi o caso da publicada na edição de 20 de junho de 2011, sob o título “Do Pantanal para Campinas”.

Este fato contraria os Princípios Editoriais das Organizações Globo que diz, na seção 2: “correção é aquilo que dá credibilidade ao trabalho jornalístico: nada mais danoso para a reputação de um veículo do que uma reportagem errada ou uma análise feita a partir de dados equivocados”.

Eu fui citado ao lado de uma grande foto, numa matéria totalmente alheia a mim, apenas porque deveria ser uma testemunha a ser ouvida.

 Como se não bastasse, seguiram mais três novas matérias: “Os ministros indesejados”, publicada na edição de 10 de julho de 2011 ; “Mudar para ficar tudo igual”, edição de 17 de julho de 2011 e a desta semana “Por que ele não responde?”.

Tanto na matéria “Os Ministros Indesejados” como em “Mudar para ficar tudo igual”, segue um jogo de palavras, sem uma única fonte, com insinuações, sem nenhuma comprovação, expondo um ato legítimo de lutar por recursos para uma obra importante para o Estado, com malfeitos e desvios.

Novamente a Revista contraria outro item importante dos Princípios Editoriais das Organizações Globo que diz no item w da Seção 1: “denúncia anônima não é notícia; é pauta, mesmo se a fonte for uma autoridade pública: a denúncia deve ser investigada à exaustão antes de ser publicada.”

E por fim, quando, por causa dos antecedentes e insinuações colocados pelas reportagens anteriores, julguei desnecessário atender à reportagem da Revista Época, sou surpreendido com a matéria “Por que ele não responde?”, com novas insinuações sobre o uso de aeronaves particulares durante o ano de 2010.

De novo, a Revista contraria aqui os Princípios das Organizações Globo, no item e, da Seção I de que “ninguém pode ser perseguido por se recusar a participar de uma reportagem”.

Quero destacar que estou e sempre estive à disposição do Congresso Nacional para a prestação de quaisquer esclarecimentos que se façam necessários. Defendo, como sempre defendi, o máximo de transparência na utilização do dinheiro público. Considero este o meu dever e minha responsabilidade política.

Brasília, 22 de agosto de 2011




Paulo Bernardo Silva
Ministro das Comunicações

22.8.11

Chile: tensão nas grandes alamedas, tensão na memória

via CARTA MAIOR
O governo chileno acaba de divulgar uma nova cifra oficial dos mortos e desaparecidos durante a ditadura do general Augusto Pinochet, que durou de 1973 a 1990: 3.065. Com isso, o total de vítimas – entre presos, seqüestrados, torturados, executados e desaparecidos – chega a exatos 40.018. O anúncio coincide com um período de profundas turbulências enfrentadas pelo primeiro presidente de direita eleito desde o fim da ditadura. O artigo é de Eric Nepomuceno.
Como se fosse preciso atualizar a contabilidade do horror, o governo chileno acaba de divulgar uma nova cifra oficial dos mortos e desaparecidos – um neologismo criado na América do Sul para se referir aos assassinados pelo terrorismo de Estado cujos cadáveres sumiram para sempre – durante a ditadura do general Augusto Pinochet, que durou de 1973 a 1990: 3.065. Com isso, o total de vítimas – entre presos, seqüestrados, torturados, executados e desaparecidos – chega a exatos 40.018. Não são contabilizados os exilados, nem os familiares das vítimas.

O número aparece no relatório de 60 páginas entregue ao presidente Sebastián Piñera na quinta-feira, 18 de agosto, por uma comissão integrada por advogados e especialistas em direitos humanos que trabalharam durante um ano e meio com rigor extremo. Tão extremo, que associações de vítimas e familiares protestaram de maneira contundente: dizem ser impossível que, de um total de 32 mil novas denúncias, apenas 9.800 tenham sido consideradas válidas.

O primeiro levantamento sobre vítimas da ditadura chilena começou a ser preparado em 1991, quando foi criada a primeira Comissão da Verdade e Reconciliação. O chamado "Relatório Rettig" limitou-se a contabilizar execuções e desaparições, e chegou a 2.279 pessoas. Em 2003 foi criada a Comissão Valech, que leva o nome do valioso bispo católico que moveu céus e terras para chegar à verdade sobre o terror dos tempos de Pinochet. O objetivo da comissão era ampliar o exame do horror. Num primeiro relatório, chegou-se a 28.459 casos de prisões ilegais, tortura, execuções e desaparecimentos. O religioso morreu durante o trabalho do grupo, que pediu mais prazo para chegar a um segundo relatório – esse, cujos resultados foram agora divulgados de maneira discretíssima pelo governo.

O tema é perigoso porque ainda paira entre os militares chilenos um incômodo mal-estar provocado por esse mergulho no passado sombrio do país. E também porque o anúncio coincide com um período de profundas turbulências enfrentadas pelo primeiro presidente de direita eleito desde o fim da ditadura. Os protestos dos estudantes que se repetem há quase quatro meses desgastaram de maneira cruel a imagem de Piñera. Não há solução à vista, e cresce a cada semana o apoio de amplos setores da população às reivindicações dos jovens, que agora marcham acompanhados por professores, funcionários públicos, donas de casa, profissionais liberais e trabalhadores.

Exigem educação pública gratuita (no Chile, as universidades públicas passaram a cobrar mensalidade na ditadura, e ninguém conseguiu reverter esse quadro; além disso, as universidades privadas, proibidas de ter lucro, ganham milhões graças à subvenção que recebem do Estado), e Piñera não teve idéia melhor que responder a eles dizendo ‘isso, todo mundo quer, mas nada é de graça nessa vida’.

Tudo isso acontece no momento em que se torna cada vez mais claro que o tão decantado modelo chileno, que deveria ser modelo para toda a América Latina – louvado pelos grandes organismos financeiros internacionais, pela direita em geral e pelos defensores do neoliberalismo em particular – revela sua verdadeira face.

Que o Chile vive um auge econômico, ninguém duvida. Mas os que se beneficiam dele estão longe de ser uma parcela ampla da população. Ao contrário: as desigualdades sociais são mais altas que a cordilheira dos Andes, mais evidentes que as montanhas nevadas e mais amplas que as grandes alamedas de Santiago.

De toda a riqueza produzida pelo Chile, 55% ficam nas mãos dos 20% mais ricos da população. Entre 2006 e 2009, a renda dos trabalhadores cresceu 1%. A dos mais ricos, 9%. Em 2006, 13,7% da população vivia na pobreza. Três anos depois, os pobres passaram a ser 15,1% - justamente no período em que a economia mais cresceu.

A estabilidade política fez do Chile o paraíso e a alegria dos investidores estrangeiros. Durante anos, o país foi considerado o mais perfeito modelo das bondades do neoliberalismo.

Ninguém parecia notar os casos de jovens que terminam a faculdade pública e depois levam dez anos pagando o financiamento que receberam para estudar.

Ninguém notou o aumento da pobreza, os abismos sociais se abrindo cada vez mais.

É contra isso que os chilenos protestam. E também contra os engodos e miragens de um modelo que começou a ser desmascarado.

Por trás do louvado milagre existe uma verdade: a de uma segregação social perversa e persistente, que agora explodiu e chega às ruas e alamedas de Santiago.