25.2.14

Maradona será comentarista de Telesur, como tributo a Chávez

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LA JORNADA – Buenos Aires. Diego Armando Maradona firmó con el canal venezolano de televisión Telesur como comentarista del Mundial de Brasil, una decisión que describió como un tributo al fallecido presidente Hugo Chávez.
El ex astro de la selección argentina dijo en un video divulgado este lunes que será parte del equipo del popular periodista uruguayo Víctor Hugo Morales para el Mundial.
“Ha llegado el momento emocionante de mi vida de poder firmar este contrato que me liga a Telesur, a mis amigos venezolanos”, dijo Maradona, de 53 años.
“Vamos a transmitir todo el Mundial de Brasil para Telesur, porque así lo hubiese querido el comandante”, añadió en alusión a Chávez, muerto en 2013.
El Pelusa, uno de los mejores futbolistas de todos los tiempos, fue la estrella de Boca Juniors, Barcelona y Nápoles. Con la albiceleste ganó el Mundial de México 1986.
Telesur, un canal regional con base en Caracas, dijo que lo había contratado para participar en su programa DeZurda, que será transmitido a diario durante el torneo, que se jugará del 12 de junio al 13 de julio.
Esta no será su primera incursión en el periodismo deportivo. Debutó como comentarista para el Canal 13 argentino durante el Mundial de Estados Unidos 1994, después de quedar excluido de la competencia por dar positivo en un control antidopaje.
“Nos vemos en el Mundial”, dijo en el video. “Creo en Venezuela, ¡Viva Chávez!, ¡Viva (el presidente Nicolás) Maduro!”

25 verdades sobre las manifestaciones en Venezuela.

La patria no se negociaComo en 2002, la oposición radical, incapaz de tomar el poder por vía de las urnas, multiplica las acciones con el objetivo de romper el orden constitucional.
1. Nicolás Maduro, Presidente legítimo de Venezuela desde abril de 2013, hace frente a una poderosa oposición, apoyada por Estados Unidos, que aspira retomar el poder que perdió en 1998.
2. Como perdió las elecciones presidenciales de abril de 2013 por una diferencia del 1,59%, la oposición rechazó primero los resultados electorales, avalados no obstante por las más importantes instituciones internacionales, desde la Unión Europea hasta la Organización de Estados Americanos, pasando por el Centro Carter, y expresó su rabia en actos violentos que costaron la vida a once militantes chavistas.
3. No obstante, el débil margen que separó al candidato de la oposición Henrique Capriles al vencedor Nicolás Maduro, galvanizó a la derecha, motivada por la perspectiva de la reconquista del poder. Entonces hizo de las elecciones municipales de diciembre de 2013 un objetivo estratégico.
4. Contra todo pronóstico, las elecciones municipales se transformaron en plebiscito a favor del poder chavista que ganó el 76% de los municipios (256) contra el 23% (76) para la coalición MUD que agrupó a toda la oposición.
5. Desmoralizado por ese serio revés, viendo la perspectiva de una reconquista del poder por la vía democrática alejarse otra vez –las próximas elecciones serán las legislativas en diciembre de 2015–, la oposición ha decidido reproducir el esquema de abril de 2002 que desembocó en un golpe de Estado mediático-militar contra el Presidente Hugo Chávez.
6. A partir de enero de 2014, el sector radical de la oposición decidió actuar. Leopoldo López, líder del partido Voluntad Popular, quien participó en el golpe de Estado de abril de 2002, lanzó un llamado a la insurrección a partir del 2 de enero de 2014: “Queremos lanzar un llamado a los venezolanos […] a que nos alcemos. Convocamos al pueblo venezolano a decir ‘basta ya’. […] Con una meta a discutir: ‘la salida. ¿Cuál es la salida a este desastre?”.
7. El 2 de febrero de 2014, durante una manifestación, Leopoldo López designó al poder como el responsable de todos los males: “Las carencias que padecemos hoy tienen un culpable. Ese culpable es el poder nacional”.
8. El 2 de febrero de 2014, Antonio Ledezma, figura de la oposición y alcalde de la capital Caracas, también lanzó un llamado al cambio: “Este régimen quien cumple hoy quince años continuos promoviendo la confrontación. Hoy comienza la unidad en la calle de toda Venezuela”.
9. María Corina Machado, diputada de la oposición, lanzó un llamado a poder fin a la “tiranía”: “El pueblo de Venezuela tiene una respuesta: ‘Rebeldía, rebeldía’. Hay algunos que dicen que debemos esperar a unas elecciones en unos cuantos años. ¿Pueden esperar los que no consiguen alimentos para sus hijos? ¿Pueden esperar los empleados públicos, los campesinos, los comerciantes, a quienes les arrebatan su derecho al trabajo y a la propiedad? Venezuela no puede esperar más”.
10. El 6 de febrero de 2014, tras una manifestación de la oposición, un grupo de una centena de estudiantes encapuchados atacó la residencia del gobernador del Estado de Táchira, hiriendo a una decena de policías.
11. La misma semana, varias manifestaciones de la oposición se suceden en diferentes Estados y degeneran todas en violencia.
12. El 12 de febrero de 2014, otra manifestación, orquestada por la oposición frente al Ministerio Público, compuesta de estudiantes de las universidades privadas organizados en grupos de choque, resultó ser de una violencia inaudita, con tres muertos, una centena de heridos e innumerables daños materiales.
13. Como durante el golpe de Estado de abril de 2002, las tres personas fallecidas fueron todas ejecutadas con una bala en la cabeza.
14. Entre ellas se encontraban un militante chavista Juan Montoya y un opositor llamado Basil Da Acosta. Según la investigación balística, ambos fueron ejecutados con la misma arma.
15. Los siguientes días, los manifestantes, oficialmente movilizados “contra la vida cara y la inseguridad”, se instalaron en la Plaza Altamira, situada en un barrio rico de Caracas.
16. Desde hace varios meses, Venezuela sufre una guerra económica orquestada por la oposición que controla aún amplios sectores, con la organización artificial de penurias, de acaparamiento de productos de primera necesidad, y de multiplicación de actos especulativos.
17. Así, el 5 de febrero de 2014, las autoridades acautelaron en el Estado de Táchira cerca de mil toneladas de productos alimenticios de primera necesidad (arroz, azúcar, aceite, café, etc.) escondidos en almacenes. Desde enero de 2013, las autoridades acautelaron más de 50.000 toneladas de alimentos.
18. El gobierno bolivariano decidió actuar y castigar a los acaparadores y especuladores. En noviembre de 2013, la cadena Daka de productos electrodomésticos fue intervenida y las autoridades decidieron regular los precios. En efecto, la empresa facturaba sus productos con un beneficio de más del 1000%, por lo que eran inaccesibles para la mayoría de los venezolanos.
19. Ahora el margen máximo para las empresas no podrá superar el 30%.
20. El Presidente Nicolás Maduro denunció un intento de golpe de Estado y llamó a los ciudadanos a hacer frente al “fascismo”. “Nada nos apartará del camino de la Patria y de la vía de la democracia”, afirmó.
21. El 17 de febrero de 2014, tres diplomáticos estadounidenses fueron expulsados del país por su implicación con los sangrientos acontecimientos. Se habían reunido con los estudiantes de las universidades privadas para coordinar las manifestaciones, según las autoridades venezolanas.
22. El 18 de febrero de 2014, Leopoldo López fue arrestado por su responsabilidad política en las violentas manifestaciones y fue entregado a la justicia.
23. La administración Obama condenó al gobierno de Caracas por las violencias, sin señalar un solo instante la responsabilidad de la oposición que intenta realizar un golpe de Estado. Al contrario, el Departamento de Estado exigió la liberación inmediata de Leopoldo López, principal instigador de los acontecimientos dramáticos.
24. Los medios occidentales ocultaron los actos violentos de los grupúsculos armados (metros y edificios públicos saqueados, tiendas Mercal – ¡donde el pueblo se abastece en alimentos! – quemadas), así como el hecho de que la televisión pública Venezolana de Televisión fue atacada con armas de fuego.
25. Los medios occidentales, lejos de presentar los acontecimientos dramáticos ocurridos en Venezuela con toda imparcialidad, tomaron partido a favor de la oposición golpista y contra el gobierno democrático y legítimo de Nicolás Maduro. No vacilan en manipular a la opinión pública y presentan la situación como un levantamiento popular masivo contra el poder. En realidad, Maduro dispone del apoyo masivo de la mayoría de los venezolanos, como lo ilustran las manifestaciones gigantescas a favor de la Revolución Bolivariana.

La batalla de Venezuela

Juan Diego García (especial para ARGENPRESS.info)

Los sucesos en curso en Venezuela constituyen la respuesta de la oposición a las drásticas medidas tomadas por el gobierno de Maduro para combatir el acaparamiento criminal de artículos de primera necesidad, el desabastecimiento intencionado, la especulación ilegal con las divisas y un sin número de prácticas de la guerra económica que los empresarios nacionales y extranjeros adelantan contra este gobierno. Los incidentes no son un hecho aislado; forman parte de una estrategia seguida por la oligarquía criolla desde el mismo momento en que Hugo Chávez llegó a la presidencia y se inició la Revolución Bolivariana. Tras bambalinas, por supuesto y como siempre, Washington.



Se busca minar sistemáticamente el amplio apoyo popular al gobierno y, en principio, recuperar el poder en las urnas. Pero si esto falla no se descartan ni el golpe militar ni la guerra civil o directamente la intervención de fuerzas extranjeras. Es pues la aplicación del conocido manual de la contrarrevolución que se utilizó con tanto éxito contra la UP de Allende en Chile y es la misma estrategia que se lleva a cabo contra Ecuador y Bolivia. No solo los métodos son semejantes sino que los protagonistas resultan ser siempre los mismos. Internamente el agente principal no es otro que la clase dominante y los sectores sociales que le son afines y en lo externo, el gobierno de los Estados Unidos y sus aliados. Las figuras resultan familiares: desde el gran banquero y el terrateniente hasta los “niños bien” que azuzan las acciones callejeras del matón de esquina, del camorrero de siempre o del lumpen que sirven de mano de obra para las tareas de la guerra sucia. Por otro lado, desde el presidente (en esto Obama actúa igual que sus predecesores) y su ministro de asuntos exteriores que amenazan y financian generosamente a la “oposición democrática”, hasta los funcionarios de la embajada y su recua de agentes de todas las agencias de espionaje, intervención, sabotaje y lo que haga falta para proteger “los intereses nacionales” del Tío Sam.

A unos y otros les une ciertamente una comunidad de intereses. La oligarquía venezolana y los sectores sociales que le son afines, reaccionan ante la pérdida de sus privilegios como parásitos que han sido siempre de la riqueza petrolera, practicando a gran escala la corrupción, la fuga de capitales y la financiación de un tren de vida de ostentación, lujo y despilfarro; una vida de indolencia y superficialidad sin parangón en todo el continente. Y en eso llegó Chávez y la Revolución Bolivariana y dispuso que los recursos se dedicaran a satisfacer las necesidades más urgentes de las mayorías pobres del país y a fomentar cambios en el modelo económico para superar la condición de simples productores de materias primas y llevar a Venezuela a la modernidad y a un desarrollo económico sano y equilibrado.

A Washington le preocupa mucho perder el control de las riquezas naturales del país. Y para quien considere que a los estadounidenses realmente les preocupa la suerte de los venezolanos despeja toda duda al respecto el anterior candidato presidencial de los republicanos proponiendo invadir Venezuela para garantizar el suministro de petróleo a su país. Más claro no canta un gallo. Además, a los Estados Unidos les preocupa sobremanera el proceso de integración regional en marcha y en el cual Venezuela juega un papel clave. Esta iniciativa supone, si no el rompimiento radical con la tutela gringa sobre estos países sí al menos un debilitamiento enorme del papel hegemónico que siempre han tenido los Estados Unidos en el continente.

Afectada en lo más íntimo la oligarquía venezolana se levanta y para ello no escatima recurso alguno incluyendo el sabotaje sistemático de la economía, las más sucias campañas mediáticas de intoxicación y manipulación de la opinión pública, los atentados y provocaciones permanentes (incluyendo francotiradores que disparan contra chavistas y opositores para luego culpar a las autoridades), la contratación de sicarios y paramilitares colombianos para asesinar líderes populares y campesinos vinculados a la reforma agraria y hasta el golpe militar. Todas y cada una de estas maniobras no han conseguido cambiar la correlación de fuerzas y la oposición ha perdido prácticamente todas las citas en las urnas. La más reciente, hace un par de semanas cuando el partido de Maduro confirmó su ventaja con más de un millón de votos y aseguró el control mayoritario de alcaldías y gobiernos regionales. Nadie cuestiona esas elecciones; solo la oposición clama inútilmente. Al menos en Latino América todos los gobiernos reconocen la legitimidad de Maduro, estén o no de acuerdo con el proceso venezolano.

El asunto es entonces un caso evidente de lucha de clases (ese concepto que tanto escandaliza a algunos) y de defensa de la soberanía nacional (otra categoría que eriza los cabellos a los neoliberales más convencidos). No se trata en Venezuela de una dictadura que sacrifique la democracia ni de la existencia de un dictador sanguinario, ni nada por el estilo tal como clama la oposición. Se trata sencillamente de buscar -como sea- terminar con un proceso que ha golpeado a fondo a una clase social parásita acostumbrada a vegetar en medio de la pobreza de las mayorías. Ahora los recursos se dedican a resolver problemas sociales urgentes (educación, salud, vivienda, pensiones, empleo, etc.) y a promover un desarrollo económico menos deformado (industrialización, investigación, reforma agraria, etc.).

Ese es el meollo de la cuestión. Los motivos alegados por la oposición en manera alguna justifican ni las algarabías que desembocan en violencia ni los sabotajes sistemáticos (desabastecen y luego culpan al gobierno de la escasez). La corrupción que existe y que las autoridades reconocen y combaten es un mal endémico en este país (y en tantos otros!); los fallos en la gestión pública tampoco legitiman la violencia en las calles ni menos aún los planes subversivos. Las denuncias de la oposición tienen canales institucionales para ser expuestas y en su caso, resueltas. Las urnas deben ser en última instancia quienes aprueben o no la gestión del gobernante. Desesperadas porque mediante las vías legales apenas consiguen apoyos, los opositores acuden a los métodos violentos. A los grupos más exaltados de la oposición, ahora hasta el propio Capriles les resulta “blando” y promueven a Leopoldo López, un cachorro de Washington, un miembro activo de la Internacional Socialista, acusado ahora de ser el responsable directo, como inductor, de los sucesos luctuosos de los días pasados. Él llamó a la insurrección, él calentó los ánimos de las turbas incontroladas que incendiaron y abrieron fuego y ahora se quiere presentar como un pacífico contradictor del gobierno que rechaza la violencia.

El gobierno ha tenido que pedir a las organizaciones populares que no respondan a la violencia de la derecha en las calles, que no caigan en la provocación, sabiendo que existe un sentimiento de rabia contenida muy general entre las capas más pobres de la población que apenas soportan el espectáculo de ver a los niños de los barrios ricos aterrorizando y destruyendo impunemente, irrumpiendo en los barrios obreros con sus motocicletas de alta cilindrada (que nadie en el pueblo se puede permitir) cuando no cometiendo atentados contra sus líderes. La división de la sociedad venezolana no la creó Chávez. Siempre ha estado allí y es admirable cómo las gentes sencillas de ese país se comportan de forma cívica y dan a cada paso muestras de una condición democrática envidiable que contrasta con la histeria de la oposición.

Las medidas económicas tomadas recientemente son indispensables y en realidad debieron tomarse hace mucho tiempo. No afectan el ejercicio legítimo de la actividad económica, solo combaten el capitalismo mafioso. De igual manera son adecuadas las medidas aplicadas a quienes han promovido los desórdenes y ocasionado las muertes en los recientes acontecimientos. Si en su día no se procedió legalmente contra todos aquellos que promovieron el golpe de estado contra Chávez (el mismo señor Capriles, candidato a la presidencia por la derecha) ahora da la impresión de que las autoridades actúan con energía para llevar a los tribunales a los promotores de la violencia.

O sea, en el fondo, nada nuevo. Tampoco las mentiras y manipulaciones de los medios. La solidaridad con Venezuela es ahora más urgente que nunca.

¿Puede Washington derrocar tres gobiernos a la vez? Por: Thierry Meyssan*

“Del apoyo a los opositores se encarga la National Endowment for Democracy (NED). La NED es una agencia gubernamental estadounidense que se presenta como una ONG financiada por el Congreso de Estados Unidos”.
“Del apoyo a los opositores se encarga la National Endowment for Democracy (NED). La NED es una agencia gubernamental estadounidense que se presenta como una ONG financiada por el Congreso de Estados Unidos”.
El poder de un Estado se mide a la vez por su capacidad para defenderse y por su posibilidad de atacar en uno o varios frentes. Bajo esa óptica, Washington está tratando –por primera vez– de demostrar que es capaz de derrocar tres gobiernos simultáneamente: en Siria, en Ucrania y en Venezuela. Creyendo que, si lo logra, ningún gobierno tendrá ya posibilidades de hacerle frente.
Washington, después de fracasar en 2011 en su intento de bombardear simultáneamente Libia y Siria, está tratando de hacer una nueva demostración de fuerza: organizar cambios de régimen en tres Estados al mismo tiempo y en diferentes regiones del mundo –en Siria (CentCom), Ucrania (EuCom) y Venezuela (SouthCom).
Para lograrlo, el presidente Obama ha movilizado prácticamente todo el equipo de su Consejo de Seguridad Nacional.
Primeramente, la consejera de seguridad nacional Susan Rice y la embajadora ante la ONU Samantha Power. Las dos son maestras en el uso de la jerga «democrática». Y durante años se han especializado en aconsejar la injerencia en los asuntos internos de otros Estados con el pretexto de prevenir genocidios. Sin embargo, y a pesar de sus generosos discursos, a ninguna de las dos les importan las vidas no estadounidenses, como lo demostró la señora Power en el momento de la crisis de las armas químicas en la Ghoutta de Damasco. La señora embajadora de Estados Unidos, quien sabía perfectamente que las autoridades sirias no habían cometido aquel acto, simplemente se fue a Europa para asistir con su esposo a un festival de cine dedicado a Charles Chaplin mientras que su gobierno denunciaba un crimen contra la humanidad atribuyéndolo al presidente Assad.
Están también los tres responsables por regiones: Philip Gordon (Medio Oriente y Norte de África), Karen Donfried (Europa y Eurasia) y Ricardo Zúñiga (Latinoamérica).
Phil Gordon (amigo personal y traductor del ex presidente francés Nicolas Sarkozy) organizó el sabotaje de la conferencia de paz Ginebra 2 hasta que la cuestión palestina se resuelva en función de lo que quiere Estados Unidos. Durante la segunda sesión de Ginebra 2, mientras que el secretario de Estado John Kerry hablaba de paz, Phil Gordon reunía en Washington a los jefes de los servicios secretos de Jordania, Qatar, Arabia Saudita y Turquía para preparar un enésimo ataque contra Siria. Estos conspiradores han reunido en Jordania un ejército de 13 000 hombres, de los que sólo 1 000 han recibido un breve entrenamiento militar para pilotear blindados y tomar Damasco. El problema es que esa columna corre el riesgo de ser destruida por el Ejército Árabe Sirio antes de alcanzar la capital siria. Pero sus padrinos no logran ponerse de acuerdo sobre la manera de defender esa fuerza sin equiparla con armamento antiaéreo, que pudiera ser utilizado después contra la aviación de Israel.
Karen Donfried es la ex oficial nacional de inteligencia a cargo de Europa. Dirigió durante mucho tiempo el German Marshall Fund en Berlín. Actualmente se dedica a manipular a la Unión Europea para enmascarar el intervencionismo de Washington en Ucrania. A pesar de la reciente revelación del contenido de una conversación telefónica de la embajadora estadounidense Victoria Nuland, la señora Donfried logró hacerles creer a los europeos que el objetivo de la oposición de Kiev era unirse a la Unión Europea y que estaban luchando por la democracia, cuando en realidad más de la mitad de los amotinados de la plaza Maidan son miembros de partidos nazis y agitan retratos de Stepan Bandera, quien colaboró con la ocupación nazi durante la Segunda Guerra Mundial.
Para terminar, Ricardo Zúñiga es nieto del Ricardo Zúñiga que presidió el Partido Nacional de Honduras y que organizó los golpes de Estado militares de 1963 y 1972 a favor del general López Arellano. El nuevo Zúñiga dirigió la estación de la CIA en La Habana, donde reclutó agentes y los financió para fabricar una oposición contra Fidel Castro. Y ahora moviliza a la extrema derecha trotskista en Venezuela para derrocar al presidente Nicolás Maduro acusándolo de stalinismo.
La parte mediática de estas operaciones está en manos de Dan Rhodes, el especialista en propaganda que se encargó en el pasado de escribir la versión oficial de lo sucedido el 11 de septiembre de 2001 redactando el informe de la comisión presidencial. En ese informe, Rhodes eliminó toda huella del golpe de Estado militar que se produjo aquel día (al presidente George W. Bush se le retiró el poder sobre las 10 de la mañana y no se le devolvió hasta la noche, todo su gabinete y los miembros del Congreso fueron confinados en búnkeres, supuestamente para «garantizar su seguridad») para que sólo quedara el recuerdo de los atentados.
En las operaciones organizadas contra Siria, Ucrania y Venezuela, la narrativa estadounidense reposa exactamente sobre los mismos principios: acusar a los gobiernos de matar a sus propios ciudadanos, calificar a los opositores de «democráticos», adoptar sanciones contra los «asesinos» y, en definitiva, concretar un golpe de Estado.
El movimiento comienza siempre con una manifestación en la que mueren opositores pacíficos y ambos bandos se acusan mutuamente de los hechos de violencia. En realidad, fuerzas especiales o elementos a las órdenes de Estados Unidos o de la OTAN, convenientemente ubicados, disparan a la vez contra la multitud y contra la policía. Así sucedió en Deraa (Siria) en 2011, al igual que en Kiev (Ucrania) y en Caracas (Venezuela) en los últimos días. En el caso de Venezuela, las autopsias practicadas demuestran que 2 víctimas –un manifestante de la oposición y otro favorable al gobierno– fueron baleadas con la misma arma.
Calificar a los opositores de «democráticos» es un simple juego de retórica. En Siria, se trata de takfiristas financiados por la peor dictadura del planeta: la de Arabia Saudita. En Ucrania, son unos cuantos proeuropeos sinceros rodeados de un montón de nazis. En Venezuela, son jóvenes trotskistas de familias acomodadas respaldados por milicias a sueldo de dueños de empresas. Y en todos los casos aparece el seudo opositor estadounidense John McCain para proclamar su solidaridad con los opositores locales, sean verdaderos o falsos.
Del apoyo a los opositores se encarga la National Endowment for Democracy (NED). La NED es una agencia gubernamental estadounidense que se presenta como una ONG financiada por el Congreso de Estados Unidos. La realidad es que la NED fue creada por el presidente Ronald Reagan, en asociación con Canadá, Gran Bretaña y Australia. La dirigen el neoconservador Carl Gershman y Barbara Haig, la hija del general Alexander Haig (ex comandante supremo de la OTAN y posteriormente secretario de Estado bajo la administración Reagan). Es precisamente la NED –en realidad el Departamento de Estado– quien moviliza al senador «de oposición» John McCain.
En este dispositivo no podía faltar la Albert Einstein Institution, «ONG» financiada por la OTAN. Creada por Gene Sharp en 1983, la NED formó agitadores profesionales a través del CANVAS [1] –en Serbia – y de la Academy of Change–en Qatar.
En todos los casos, Susan Rice y Samantha Power adoptan invariablemente la misma pose de justa indignación antes de dictar la adopción de sanciones –a las que rápidamente se suma la Unión Europea– cuando en realidad son ellas mismas quienes se dedican a orquestar previamente los actos de violencia.
Queda entonces por llegar a concretar los golpes de Estados, lo que no siempre funciona.
Así trata Washington de demostrarle al mundo que sigue siendo el amo. Para garantizar los resultados, emprendió las operaciones en Ucrania y en Venezuela mientras se desarrollaban los Juegos de Sochi. Así garantizaba que Rusia no tomara medidas de respuesta, con tal de evitar que algún atentado de los terroristas islamistas le echara a perder la fiesta olímpica.
Pero los Juegos de Sochi terminaron este fin de semana. Y ahora le toca jugar a Moscú.
Texto tomado de la publicación: http://www.voltairenet.org
Thierry Meyssan
Thierry Meyssan
*Intelectual francés, presidente-fundador de la Red Voltaire y de la conferencia Axis for Peace. Sus análisis sobre política exterior se publican en la prensa árabe, latinoamericana y rusa. Última obra publicada en español: La gran impostura II. Manipulación y desinformación en los medios de comunicación (Monte Ávila Editores, 2008)

En jaque la industria del bloqueo contra Cuba. Por: María Carla González

Los infartadosLa publicación de la encuesta del Atlantic Council, una prominente institución de investigación de Washington y las declaraciones públicas de varias figuras influyentes del escenario político y económico de Estados Unidos –entre las que se destacan Alfonso Fanjul, uno de los empresarios cubano-americanos más poderosos, Charlie Christ  candidato demócrata a la gobernatura de La Florida y los senadores Patrick Leahy (D. Belmont) y Jeff Flake (R. Arizona),así como la repercusión del tema en importantes medios de prensa como The Washington Post y The New York Times; reflejan el cambio de mentalidad de la sociedad estadounidense y el reclamo de que se elimine el bloqueo impulsado por WASHINGTON contra Cuba durante más de medio siglo y se normalicen las relaciones bilaterales.
Según la encuesta del Atlantic Council,  la comunidad de Miami y la opinión pública mayoritaria en este país están pidiendo que se permita a las compañías norteamericanas hacer negocios en Cuba, que los norteamericanos tengan libertad para viajar y  gastar dinero sin restricciones, y que Cuba sea borrada de la lista de países promotores del terrorismo, tema en el cual  según la encuesta, 52 por ciento de los encuestados opinaron Cuba debía  ser borrada de dicha  lista. Esto no es un sentir nuevo, ya otras organizaciones Wanshingtong Office for Latin American, Latinoamerican Working Group, y FORNORM,  se han pronunciado en esta dirección. De hecho, el tratamiento a Cuba en el último informe del Departamento de Estado (2013) está muy lejano de contener la rigidez de los  anteriores, a riesgo de perder la poca credibilidad que pudiera tener.

Repasemos lo expresado por varias personalidades:
El Sr. Fanjul,  expresó al diario The Washington Post que deseaba buscar maneras de “reunificar a la familia cubana” y que estaba abierto a invertir en Cuba “bajo las circunstancias correctas”, donde hubiera un arreglo entre Cuba y Estados Unidos y existiera un marco legal para hacerlo.
Charlie Christ, exgobernador de la Florida, republicano de orígen y antes, aliado de la extrema derecha de origen cubano asentada en Miami, afirmó que el bloqueo “no ha hecho nada en más de 50 años para cambiar  Cuba’’ y que La Florida, es el estado más dañado por este, así como que  un cambio beneficiaría la economía estatal. Y es entendible el cambio. Quien hoy aspira a la gobernatura del Estado por el Partido Demócrata, no puede obviar el proceso de cambios que se producen en Cuba, el reordenamiento de una economía a solo 90 millas de su eventual gobernatura.
Los senadores Patrick Leahy, presidente del Comité Judicial y tercero en línea de sucesión en EE.UU. y Jeff Flake, miembro del comité de Relaciones Exteriores, apoyándose en el estudio del Atlantic Councilexhortaron al presidente Barack Obama a escuchar a la mayoría de los ciudadanos que estiman hay mucho que ganar si se produce un cambio en esta política obsoleta de probado fracaso. Porque ni se ha producido un cambio de “régimen”, ni Cuba está aislada del mundo, un ejemplo de ello fue la recién concluida II Cumbre de la CELAC celebrada en La Habana.
Según publicó David Brooks en La Jornada: ¨Otras voces se han expresado al respecto. Jorge Pérez, hombre de negocios cubano-americano de amplia influencia en Miami, propuso un mayor intercambio entre artistas de Cuba y Miami, mientras que otro empresario cubano-estadounidense y ex embajador en Bélgica, Paul Cejas, dijo que era tiempo de cambiar la política y proceder diplomáticamente con La Habana¨.
Todo esto advierte malas predicciones para la industria de los que apoyan el bloqueo, al decir de José Pertierra[1].
La reacción de este segmento no se hizo esperar. Los hubo que rabiaron e hicieron declaraciones ofensivas manifestando su desespero como la congresista Ileana Ros-Lehtinen que denunció como “vergonzosa” la posición de Fanjul y trató de desacreditar el estudio presentado por el Atlantic Council, calificándolo de superficial y manipulado.
Por su parte, Mario Díaz-Balart dijo estar “indignado” por las palabras de Fanjul, y el senador Marco Rubio, más cauteloso, sólo se atrevió a decir, a través de un vocero, que estaba “decepcionado”.
La Fundación Nacional Cubano-Americana (FNCA) ha hecho declaraciones muy discretas en la voz de su presidente Pepe Hernández, lo cual es llamativo pues siempre ha vivido del negocio de la contrarrevolución. Habría que observar como se mueven en este nuevo escenario pues  los cambios, sin pretender que serán  inmediatos,  y sin descartar el tortuoso camino que deberán transitar los que se propongan impulsarlos, serán inevitables y cada día más próximos, no cabe duda.
En mi opinión, no seria descartable otra división entre los que aspiran a los millones que les otorga WASHINGTON, y los que quisieran abandonar las posiciones más tradicionales y buscar acomodos a los nuevos tiempos. La FNCA  ha  apoyado  la política del bloqueo por varias décadas, mantuvo antes el financiamiento al terrorismo y hoy a ineficaces contrarrevolucionarios internos. Pero no ha podido impedir que cada día más cubanos visiten y remesen a su patria de origen y algo inédito hasta el año anterior, que los niños de origen cubano asentados en EE.UU. vengan a pasar sus vacaciones de verano e invierno a Cuba junto con su familia.

[1] Cubanoamericano, abogado de  Inmigración  y  especialista en las relaciones Cuba/EE.UU.
Fuentes consultadas:
Texto e imagen tomados del blog: http://lasantamambisa.wordpress.com
*Editora del blog La Santa Mambisa

11.9.13

O HISTÓRICO DOCUMENTÁRIO DO ENCONTRO ENTRE ALLENDE E FIDEL

postagem original da Revista mexicana PROCESO
Fidel e Allende.  Diálogos.  Foto: AP
Fidel e Allende. . Diálogos 
Foto: AP
O cineasta chileno Alvaro Covacevich filmou em novembro de 1971 um diálogo entre a Salvador Allende e Fidel Castro, durante a visita que este efetuou a Santiago. O filme, apesar de ter sido lançado em Paris, teve muito pouca cobertura. Os presidentes do Chile e Cuba discutiram vários temas, incluindo a ameaça que pairava sobre o regime da Unidade Popular, ameaçada pela oligarquia local e pelos Estados Unidos. Allende, enfático, disse: "As pessoas que estão no governo, se eles conseguirem eles não vão conseguir, derrubar este governo, Chile cairia no caos, a violência e o conflito fratricida." Aqui, alguns fragmentos dessa conversa memorável intitulado American Dialogue.
Em 10 de novembro de 1971 o primeiro-ministro cubano Fidel Castro Ruz foi a Santiago para uma visita ao Dr. Salvador Allende, presidente democraticamente eleito do Chile. A viagem, inicialmente prevista para 10  dias, acabou estendendo-se para três semanas.
O cineasta Alvaro J. Covacevich reuniu os dois líderes e filmou a conversa, criando o documentário intitulado "O diálogo americano".
Estréia mundial em Paris em abril de 1972 que "o testemunho da luta para o processo chileno" foi apresentado pelo poeta Pablo Neruda e o mímico francês Marcel Marceau "como a ideologia histórica do governo da Unidade Popular. "Naquele ano, os críticos chilenos deram o prêmio de Melhor Filme, e também recebeu o Grande Prêmio Especial no Festival Internacional de Yoshiart, na União Soviética.
Nathaniel Davis, embaixador dos EUA Richard Nixon servindo naqueles dias, descreveu a visita como "uma demonstração extraordinária de turismo high-end, mal disfarçado intrusivo ... um circo."
***
Presidente Allende, é falado não só no Chile, mas em todo o mundo, de "via chilena". Como você definiria esse processo político que tem sido chamado de "via chilena"?
Allende: Na verdade, o nome da rua Chile poderia dizer que é quase um exagero. Mas eu acho que mais do que tudo tende a dignificar algo que você concorda com a nossa realidade, a nossa história ea nossa tradição. Povos que lutam têm, é claro, que se adaptam às suas táticas realidade e estratégia deve levar à sua transformação.
"O Chile, por sua natureza, sua história, é um país onde as instituições burguesas totalmente trabalhado e onde as pessoas dentro desta legalidade burguesa, sacrifício vem avançando e obtendo conquistas. Ele foi concientizándose, percebendo que não está dentro dos regimes capitalistas reformistas ou onde Chile vai atingir o tamanho de independência econômica do seu próprio país e capaz de atingir níveis mais elevados de vida e existência.Considere, então, que o Chile tem condições diferentes para outros países ... o Congresso chileno tem 161 anos de operação ininterrupta.
(Imagem de Pinochet aparece em preto e branco)
"Eu quero ver o que as forças armadas chilenas são as forças armadas profissionais, que ao longo de sua história tem sido deixado de fora da acção política completamente. Finalmente e mais importante, a classe trabalhadora tem estado ativamente envolvido diretamente na formação da consciência e das lutas populares. Nós dissemos que a revolução chilena é o pluralismo, a democracia ea liberdade. Cada um desses aspectos teria que aprofundá-la, você entende (diz Fidel) ... No entanto, o fator-chave (levanta a mão) é e sempre será, a classe trabalhadora e sua unidade. (...)
"Obstáculos, nasceu? Quem? Primeiro, uma oligarquia com experiência suficiente, inteligente, muito bem defender os seus interesses e tem o apoio do imperialismo, dentro de um quadro institucional onde o Congresso tem peso e autoridade, onde o governo não tem maioria. A partir daí, então você está dificuldades muito graves. Eles fazem o processo revolucionário chileno no âmbito desta lei são a cada dia ea cada momento os obstáculos ao progresso ...
"As dificuldades, no nosso caso, está relacionado com o que? Com a liberdade de imprensa, que é muito mais do que uma imprensa livre, é uma libertinagem da imprensa. Deforma, mentiras, calúnias, distorcidas. Os meios de comunicação disponíveis (a oligarquia) são poderosos; jornalistas ligados aos interesses nacionais e estrangeiros, e não só reconhecer, mas deformado, mais uma vez, as nossas iniciativas ... "
Castro: estas dificuldades são formidáveis ​​...
Allende: E é avançado, eu disse cobre é nosso é nosso ferro, salitre é a nossa, o aço é nosso. Ou seja, recursos básicos, temos conquistado. (...) Olha, Fidel, lá (em Cuba) também controlava o imperialismo terra ...
Castro -. Cobre a nossa é de cana. E a cana é cultivada nas melhores terras eram da United Fruit Company e inúmeras outras empresas norte-americanas, para que a nossa Lei de Reforma Agrária nos faz imediatamente bater contra os interesses imperialistas. (...)
-Após a Presidente, com a visita do primeiro-ministro Fidel Castro, tem havido um aumento na adverso aos seus setores do governo ...
Castro: (interrompe, irônica) tão bem Olha como chamam, os setores adversos!Imprensa é que você está falando? (Allende risos).
-É a imprensa objetivo, comandante, você quer fazer uma pergunta ...
Castro: E você acha que se destina a chamar a finesse de modo antitético a este processo?
"É por isso que eu só queria chegar à pergunta, o que você acha, o presidente, que ocorreria se a contra-revolução no Chile chegando?
Allende: Primeiro, eu acho que é interessante notar como você disse, Augusto Olivares, que se intensificou o processo, com a presença de Fidel. É lógico.
Castro: Então eu tenho que me culpar, certo?
Allende: Não. Mas você sabe o que significa a presença de Cuba e Fidel Castro no Chile. Eles estão conscientes de que é o sangue do processo revolucionário latino-americano vida. (...) Os revolucionários nunca geraram violência. Eles foram os setores e grupos atingidos pela revolução que geram a violência contra a revolução. (...)
"Bem, mas voltando para retomar a curiosidade de Augusto Olivares, mesmo que sempre tivemos em mente que o contador pode subir. E na frente dele, qual é a resposta? A resposta do povo organizado, disciplinado, Unidade Popular, a lealdade das forças armadas e das forças policiais sentido respeitoso tradicional usando a lei. Somos conscientes também de que o processo chileno é irreversível, eu insisto ... A aldeia está no governo, se eles conseguem eles não vão conseguir, derrubar este governo, Chile cairia no caos, a violência, ea fratricídio.
Castro: E o fascismo.
Allende: Ah, é claro! Imperialismo que está por trás e está por trás de todos os processos para quebrar a revolução e as mudanças significam derrota no Chile não será capaz de desembarcar. No Chile não vai intervir fisicamente, mas procurar outras maneiras ...
"Eu sou um lutador de toda a minha vida eu dediquei o meu esforço e minha capacidade de tornar possível o caminho para o socialismo, e cumprir o mandato que o povo me deu. Eu vou cumpri-lo implacavelmente. Vai cumprir o programa que nós prometemos para a consciência política do Chile. E para aqueles que sempre desencadeou a violência social, se a violência política desencadeada, se o fascismo pretende utilizar os meios de comunicação que varreram sempre aqueles que procuravam fazer uma revolução, você vai encontrar a resposta e minha decisão nossa implacável.
"Eu vou terminar quando o presidente cumprir o meu mandato (levante a mão, fazer um punho). Eles vão ter que me atirar para a morte, como eu disse ontem, parar de agir! Eu não defendo uma causa pessoal, defender o povo do Chile em seu anseio apenas para fazer as transformações que lhes permitam viver com dignidade, com uma sensação de distinta nacional e fazer do Chile um país independente do seu próprio destino. "
Castro: Eu admiro que a declaração de vocês, realmente parabéns e tenho certeza que vai ser uma bandeira para os povos, porque onde os líderes estão dispostos a morrer, as pessoas estão prontas para morrer. E dispostos a fazer o que for preciso. E isso tem sido um fator essencial em qualquer processo político revolucionário ...
Allende: Não há outra possibilidade. Também quero fazê-los compreender que este não é o julgamento de um homem, este é um povo consciente são líderes que sabem como continuar o caminho em caso de algo acontecer. Temos nós a presença de trabalhadores as principais empresas que atuam nos ministérios ... Central dos Trabalhadores é um pivô na frente do partido, a Unidade Popular no processo e, portanto, não é uma base de apoio que é pessoas. E que você sabe perfeitamente bem que ele é invencível. (...)
"Agora não é o momento de genocídio que o mundo rejeita. E a consciência do povo subirá a qualquer ameaça ".
Castro: Nós podemos levantar 600 mil homens em armas em questão de horas. (...)
- E você, presidente, esta duas pessoas que são processo revolucionário antes de a foto de uma América Latina explorada?
Allende: Cuba e Chile são a vanguarda de um processo de se juntar ao resto da América Latina e eu diria que mais do que isso, o resto dos povos explorados do mundo. Mas a América Latina não pode permanecer apenas o continente da esperança.
"Você tem que imaginar o que o gap e as diferenças entre nossos países economicamente dependentes, passando por política, dos países capitalistas industriais dos países socialistas. Na América Latina não pode continuar a existir brutal diferença proprietário de uma minoria de poder e riqueza, e as grandes massas, independentemente da cultura, saúde, moradia, alimentação, descanso, lazer ... America América tem a oportunidade de estar presente no momento em que o mundo rangidos. Flexões economicamente, moralmente, politicamente.
"Por isso, em seguida, as reservas deste continente será expressa quando as pessoas atingem as possibilidades de intervir, quando as pessoas vêm para o governo, quando arrasou as velhas oligarquias, cúmplices do imperialismo e quando, sem dúvida, tem uma voz da América América, vila continental, conforme indicaram os heróis da nossa independência ...
"Povos explorados do mundo estão conscientes do seu direito à vida e, portanto, o confronto está além da nossa fronteira e vai no sentido universal.Mas a América Latina, um dia, voz pertence a um povo, até hoje apresentada, para ser a voz de um continente livre da manhã. "

O dia final de Salvador Allende


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Maurício Brum
via SUL21
No início da manhã de 11 de setembro de 1973, Salvador Allende ainda acreditava que o golpe de Estado em andamento poderia ser contornado. Não era a primeira vez que um grupo de militares se insurgia contra o governo. Agora, o levante havia começado pela Armada – e restava a esperança de que a revolta fosse reduzida a alguns navios no porto de Valparaíso. Allende confiava que Augusto Pinochet permaneceria tão leal quanto fora Carlos Prats, seu antecessor no comando do Exército. Acreditava que o golpe seria vencido ou, caso viesse mesmo, que não teria o aval de Pinochet. Mas seguia sem conseguir contato para se comunicar com o general.
– Pobre Augusto, deve estar preso – comentou o presidente com alguns companheiros próximos.
Naquela altura, Allende já se localizava no palácio de La Moneda. Havia sido acordado pouco depois das seis da manhã, por um telefonema inquietante informando a situação em Valparaíso: a cidade fora sitiada e jazia na mira de canhões dos navios de guerra do próprio país. O presidente puxou o telefone para tomar a posição do comandante da Marinha, Raúl Montero, mas não obteve resposta. Depois, tentou chamar Pinochet, que também não atendeu. O único a responder foi o general golpista Herman Brady, com a promessa jamais cumprida de enviar soldados para combater o movimento no litoral.
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Enquanto isso, o almirante Montero era mantido em prisão domiciliar por seus subordinados, agora às ordens de José Toribio Merino, que se autodenominou chefe da Armada. Já Pinochet estava encabeçando o golpe, embora o presidente ainda não soubesse. Por volta das 7:35 da manhã, enquanto Allende chegava a La Moneda, o comandante do Exército também desembarcava em sua base de combate naquela manhã: o quartel de telecomunicações de Peñalolén, na zona leste de Santiago, de onde passaria as instruções decisivas para a derrocada do governo constitucional.
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Ainda sem saber a dimensão do putsch, Salvador Allende entrou ao vivo na frequência da Rádio Corporación duas vezes antes de os militares lerem seu primeiro comunicado do dia. Em suas incursões, o presidente reiterou que “até o momento, não houve nenhum movimento anormal de tropas em Santiago”, e manifestou fé na existência de regimentos leais que não se somariam à intentona. Mas suas esperanças se esvaíram pouco depois disso, às oito e meia, quando o tenente-coronel Roberto Guillard leu a carta da Junta Militar numa cadeia de rádios de oposição. Sua voz vinha desde o quinto andar do Ministério de Defesa, taxativa:
Santiago, 11 de setembro de 1973.
Tendo presente:
Primeiro: a gravíssima crise econômica, social e moral que está destruindo o país;
Segundo: a incapacidade do governo para adotar as medidas que permitam deter o processo e desenvolvimento do caso;
Terceiro: o constante incremento dos grupos paramilitares, organizados e treinados pelos partidos políticos da Unidade Popular que levarão o Chile a uma inevitável guerra civil, as Forças Armadas e Carabineros do Chile declaram:
Primeiro: que o senhor presidente da república deve proceder a entrega imediata de seu alto cargo às Forças Armadas e Carabineros do Chile;
Segundo: que as Forças Armadas e o corpo de Carabineros do Chile estão unidos para iniciar a histórica e responsável missão de lutar pela liberação da Pátria do jugo marxista, e a restauração da ordem e da institucionalidade;
Terceiro: os trabalhadores do Chile podem ter a segurança de que as conquistas econômicas e sociais que alcançaram até hoje não sofrerão modificações no fundamental;
Quarto: a imprensa, rádios e canais de televisão favoráveis à Unidade Popular devem suspender suas atividades informativas a partir deste instante. Do contrário receberão castigo aéreo e terrestre.
Quinto: o povo de Santiago deve permanecer em suas casas a fim de evitar vítimas inocentes.
Entre os comandantes – verdadeiros ou autodenominados – que assinavam o documento, estava o nome de Augusto Pinochet. Sua presença na lista confirmava a adesão do Exército ao golpe – e a impossibilidade de o governo superá-lo.
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O plebiscito que não houve
O golpe aconteceu numa terça-feira. O final de semana anterior havia sido marcado por uma série de reuniões de Allende com lideranças políticas e militares, discutindo as alternativas para o futuro imediato do país. Os problemas do governo iam além da crise econômica impulsionada por seus próprios erros estratégicos e pelos boicotes norte-americanos. Também estavam presentes o terrorismo da ultradireita, as greves dos sindicatos de oposição, em especial o dos caminhoneiros, o desabastecimento do comércio e a inflação perene. As Forças Armadas vacilavam em suas convicções democráticas e os partidos de oposição – e boa parte da sociedade – já apoiavam uma intervenção militar, acreditando um retorno rápido à normalidade.
Dentro da Unidade Popular, duas teses se confrontavam para decidir a estratégia a seguir. Um lado, encabeçado pelos socialistas, desejava acelerar as mudanças mesmo que à revelia da legalidade, impondo antes de negociar. A outra corrente, defendida pelos comunistas e por Allende, queria chamar ao diálogo com os adversários, mesmo que isso arriscasse ceder em parte das mudanças levadas a cabo pelo governo nos últimos três anos. Depois de avançar rápido demais e ver a situação se tornar ingovernável, a ala moderada da UP se esforçou para buscar uma saída e evitar mais derramamento de sangue. Sentindo-se encurralado, o presidente idealizou uma alternativa drástica: um grande plebiscito nacional pela continuidade ou não de sua administração.
Parecia-lhe a maneira mais honrosa de deixar o cargo sem correr o risco de jogar o país numa quebra institucional. Salvador Allende sabia que seria derrotado. Desde sua vitória, em setembro de 1970, a UP só teve a maioria absoluta do eleitorado uma vez – em março de 1971, e mesmo assim somando as cidades de todo o país nos pleitos municipais, com uma margem estreitíssima. Aquele triunfo aproveitou o sucesso econômico dos meses iniciais do governo, mas não correspondia ao cenário real e dividido da política chilena. Allende mesmo fora eleito com apenas 36,6% dos votos, numa disputa rachada entre três nomes. Ainda assim, segundo seus assessores mais próximos, o presidente estava disposto a renunciar tão logo o plebiscito o derrotasse.
Os chilenos, porém, não saberiam de suas reais intenções até a década de 90: nunca houve tempo de convocar a votação pretendida por Allende. No domingo, 9 de setembro de 1973, o mandatário havia convocado dois generais para uma reunião decisiva em que comentou precisamente seu projeto de colocar nas mãos da cidadania os rumos do poder. Naquela manhã, Augusto Pinochet e Herman Brady – o homem que atenderia o telefonema presidencial no dia 11 – apresentaram-se no escritório do mandatário. Sem desconfiar que estava diante de dois dos principais conspiradores a favor do golpe, Allende confidenciou-lhes a intenção de chamar o povo às urnas. Surpreso, Pinochet afirmou:
– Isso muda toda a situação, presidente. Vai ser possível resolver o conflito com o Parlamento e isso aliviará a tensão.
O que aquela descoberta realmente mudou foi a data do golpe. Fazendo um eterno jogo duplo para se posicionar em público sempre ao lado do mais forte, Pinochet já estava convencido pela causa golpista, e concluiu que a sublevação precisaria ocorrer antes do discurso presidencial. Uma intervenção dos fardados perderia muito de seu apoio caso a população soubesse da proposta de uma saída democrática para o impasse político. O levante estava previsto para antes das Festas Pátrias de 18 e 19 de setembro, para evitar uma nova parada militar diante do presidente que se queria derrubar. Mas a insurreição provavelmente só aconteceria por volta do dia 14, quando ocorriam os ensaios para o desfile e um deslocamento de tropas até Santiago seria menos suspeito.
Municiado pelas novas informações, Pinochet se reuniu naquela mesma noite do dia 9 com Merino e Gustavo Leigh, comandante da Aeronáutica. Foi durante a festa de treze anos de sua filha, Jacqueline Pinochet, que o general e os demais conjurados chegaram ao acordo de antecipar o “Dia D” para às seis da manhã de 11 de setembro – cinco horas antes do momento em que Allende tomaria os microfones para anunciar seu plebiscito.
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Santiago como um grande quartel
Se aquele fosse um dia comum e a agenda do presidente se mantivesse inalterada, a manhã do 11 marcaria a abertura da exposição “Por la vida siempre”, na Universidade Técnica do Estado (UTE). Até o final do mês, em todos os polos da instituição pelo país, estavam previstas quinhentas exposições mais ou menos simultâneas, expondo os horrores de uma guerra civil – que se temia para o Chile naquele contexto de divisão. As “jornadas antifascistas”, como chegaram a ser chamadas, seriam inauguradas por Salvador Allende no campus da UTE de Santiago, no mesmo ato em que pretendia anunciar oficialmente a realização do plebiscito.
No entanto, desde a véspera aquela programação pouco a pouco ganhou contornos de hipótese improvável. O presidente passou a noite de 10 de setembro reunido em sua residência oficial com vários assessores, planejando o dia seguinte. Perto da meia-noite, a conversa foi interrompida por um telefonema com o aviso: agricultores residentes na beira da rodovia tinham testemunhado o deslocamento de vários caminhões militares, saídos das cidades de Los Andes e San Felipe com direção à capital. Apesar do movimento suspeito, Allende não ficou atarantado:
– Se eu fosse acreditar em todos os rumores que ouço, ficaria louco – disse aos colegas.
Quando o mandatário se deitou para uma breve noite de sono antes do dia agitado, já havia comprado a versão do Exército: os soldados enviados para Santiago ajudariam a reforçar a segurança da cidade na manhã seguinte, quando poderia haver protestos no centro. Em meio a tantos acontecimentos, o 11 de setembro previa um importante evento a mais: a Justiça realizaria a sessão em que suspenderia o foro privilegiado do senador Carlos Altamirano e do deputado Guillermo Garratón, membros da base aliada de Allende que haviam acolhido as denúncias de um grupo de marinheiros, os quais garantiam ter ouvido seus superiores falando de uma trama golpista. A Armada, evidentemente, negava tudo – e pretendia processar os políticos.
Nem Altamirano nem Garretón chegaram a ter sua imunidade parlamentar formalmente cancelada porque, no dia 11, o próprio conceito de parlamentar – e de imune – se tornou alienígena. Os magistrados não puderam se reunir para julgar a causa; os fatos atropelaram o processo e confirmaram que a Marinha estava mesmo planejando o golpe denunciado por seus recrutas e, principalmente, os mandatos dos dois políticos – e de todo o Congresso – logo seriam anulados pelo novo regime. O Parlamento chileno foi dissolvido por um decreto autoritário da Junta Militar e permaneceu fechado até 1990, na volta à democracia.
Allende começou a tomar conhecimento de tudo o que estava passando no país graças àquele telefonema do início da manhã, mas antes disso as tropas já estavam dando os primeiros passos. No campus da UTE, onde deveria acontecer o ato presidencial, uma patrulha militar invadiu a rádio universitária e destruiu suas instalações, impedindo-a de funcionar. Este seria o primeiro atentado contra uma emissora favorável ao governo: ao longo da manhã do golpe, as poucas rádios que ainda colocavam os pronunciamentos de Allende no ar foram silenciadas rapidamente, com suas torres bombardeadas pelos aviões militares.
O presidente começou o dia falando em três rádios principais – a Corporación, a Portales e a Magallanes – e, na altura de seu último discurso, só uma delas ainda estaria operando. As demais emissoras do país ainda no ar ficaram tocando intermináveis marchas militares, interrompidas apenas pelos decretos emitidos ordinariamente pela Junta: ameaças de fuzilar no ato quem tentasse resistir ao golpe, recomendações para que o povo não saísse às ruas, listas de nomes de “extremistas” que deviam se entregar, ultimatos ao presidente e aos companheiros que insistiam em resistir no palácio.
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“Eu não vou renunciar”
A resistência de La Moneda durou a manhã inteira. No início do dia, o prédio ainda era guarnecido por um grupo de Carabineros, com a presença do próprio diretor da corporação, o general José Sepúlveda. No entanto, essa presença não durou muito: os soldados desertaram quando o primeiro decreto da Junta veio ao ar e o desconhecido César Mendoza assinou como comandante da instituição. A exemplo do que Merino fizera na Armada, Mendoza também deu um golpe interno nos Carabineros: no seu caso, passou a perna em seis generais mais antigos e virou diretor “de fato” ao assumir o controle da central de telecomunicações da polícia, de onde pôde dar ordens ao país inteiro.
Sem suporte militar de qualquer tipo, os defensores do palácio resistiram usando as armas abandonadas pelos próprios Carabineros, além do equipamento mantido pela escolta presidencial. Tratava-se, evidentemente, de uma resistência simbólica: menos de uma centena de homens parcamente armados contra todo o aparato militar do Chile. Com o tempo correndo perigosamente contra, Allende entrou em contato com a última emissora de rádio aliada ainda no ar. Às 9:10, os chilenos sintonizados na Rádio Magallanes puderam ouvir, entre nuvens de estática, o último discurso do presidente:
Seguramente, esta será a última oportunidade em que poderei me dirigir a vocês. A Força Aérea bombardeou as antenas da Rádio Portales e da Rádio Corporación. Minhas palavras não têm amargura, mas decepção. Que sejam elas um castigo moral para aqueles que traíram o juramento que fizeram: soldados do Chile, comandantes-em-chefe titulares, o almirante Merino, que se autodesignou comandante da Armada, mais o senhor Mendoza, general rasteiro que ainda ontem manifestava sua fidelidade e lealdade ao governo, e que também se autodenominou Diretor Geral de Carabineros.
Diante desses fatos, só me cabe dizer aos trabalhadores: eu não vou renunciar.
Colocado em um transite histórico, pagarei com minha vida a lealdade do povo. E lhes digo que tenho a certeza de que a semente que entregamos à consciência digna de milhares e milhares de chilenos não poderá ser segada definitivamente. Têm a força, poderão nos avassalar, mas não se detêm os processos sociais, nem com o crime, nem com a força.
A história é nossa e a fazem os povos.
Trabalhadores da minha Pátria: quero agradecer-lhes a lealdade que sempre tiveram, a confiança que depositaram em um homem que apenas foi intérprete de grandes desejos de justiça. Que empenhou sua palavra em que respeitaria a Constituição e a lei, e assim o fez. Neste momento definitivo, o último em que eu poderei me dirigir a vocês, quero que aproveitem a lição: o capital estrangeiro, o imperialismo, unidos à reação, criaram o clima para que as Forças Armadas rompessem sua tradição. [...]
Seguramente a Rádio Magallanes será calada e o metal tranquilo de minha voz não chegará vocês. Não importa. Seguirão me ouvindo. Sempre estarei junto a vocês. Pelo menos minha lembrança será a de um homem digno que foi leal com a Pátria.
O povo deve defender-se, mas não se sacrificar. O povo não deve se deixar arrasar nem se crivar de balas, mas tampouco deve se humilhar.
Trabalhadores de minha Pátria: tenho fé no Chile e em seu destino. Superarão outros homens este momento gris e amargo em que a traição pretende se impor. Sigam vocês sabendo que, muito mais cedo que tarde, de novo se abrirão as grandes alamedas por onde passe o homem livre para construir uma sociedade melhor.
Viva o Chile! Viva o povo! Vivam os trabalhadores!
Estas são minhas últimas palavras, e tenho a certeza de que meu sacrifício não será em vão. Tenho a certeza de que, pelo menos, será uma lição moral que castigará a felonia, a covardia e a tradição.
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O cerco final a La Moneda
Após a despedida de Allende, La Moneda se viu rodeada por tanques. No restante da manhã, a Junta reiterou suas ofertas para que o presidente renunciasse ao cargo para ter sua integridade física mantida. Os militares prometiam deixar um avião à disposição para levá-lo a qualquer parte em que desejasse se asilar. Salvador Allende, porém, não aceitou. Em 1985, vazaram gravações das conversas internas dos comandantes, em que Pinochet diz textualmente:
– Mantém-se o oferecimento de retirá-lo do país… e o avião cai, viejo, durante o voo – ao fundo, os colegas do general gargalhavam.
O bombardeio aéreo do palácio atrasou por quase uma hora. Prometido para as onze da manhã, teve seu início apenas às 11:52, quando foi disparado o primeiro dos 79 mísseis a saírem dos caças Hawker Hunter. Antes disso, a residência presidencial, localizada em outro ponto de Santiago, também havia sofrido ataque aéreo. Lá estava a primeira-dama, Hortensia Bussi, que conseguiu fugir escondida num automóvel dirigido por um guarda-costas.
As bombas caíram sobre La Moneda por cerca de 25 minutos. Depois, aproveitando-se dos rombos abertos no palácio, helicópteros se aproximaram e lançaram granadas de gás lacrimogêneo. Apesar de toda a violência do ataque, o 11 de setembro deixaria somente duas vítimas na sede do governo chileno: dois suicídios. O primeiro foi o jornalista Augusto Olivares, diretor da Televisão Nacional, enquanto o bombardeio acontecia. O segundo, apesar das controvérsias que essa afirmação gerou nessas quatro décadas, foi Salvador Allende.
Por muitos anos a versão do suicídio do presidente foi combatida, inclusive por outros defensores do palácio, que garantiam ter presenciado uma troca de tiros. Nos tempos de resistência à ditadura, parecia mais útil a imagem do homem que morrera lutando do que o suicídio honroso de alguém que se recusou a cair nas mãos dos inimigos. Fidel Castro endossou essa versão num discurso que deu em Havana no fim daquele setembro sombrio, e mais tarde seria a vez de Gabriel García Márquez dar ainda mais força à lenda, com um texto baseado em relatos de testemunhas em que confirmava a ocorrência de um tiroteio entre o presidente e os homens do general Javier Palacios – que comandou a invasão ao prédio.
A cada aniversário do golpe, novos livros tentando comprovar “a verdadeira história” por trás das horas finais de Salvador Allende reconstroem as versões, e ainda hoje são escritos textos reforçando a tese do tiroteio. No entanto, na obra mais exaustiva a respeito do assunto – El último día de Salvador Allende, de 2008 –, o médico Óscar Soto confirma de forma convicta o suicídio. Tal sustentação também veio de todas as autópsias encomendadas periodicamente pelos governos chilenos após a volta à democracia.
Cardiologista do presidente, Soto esteve no palácio naquele dia e participou de reconstituições com outros colegas da defesa. De acordo com seu relato, por volta da uma e meia da tarde e já sem chances de resistir, Allende havia pedido que os colegas se rendessem, saindo pela porta lateral do prédio, que dá na rua Morandé. Anunciou que seria o último da fila, mas aproveitou a confusão e se retirou no Salão da Independência, onde tirou a própria vida com o AK-47 que lhe havia sido presenteado por Fidel, anos antes. O tiro foi ouvido das escadarias, seguido pelo grito enlouquecido de Enrique Huerta, responsável pela manutenção do palácio:
– Allende morreu! Viva o Chile!
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Longe do palácio, as outras vítimas de La Moneda
Huerta chegou a recolher a arma do tapete para acompanhar a imolação do mandatário, mas foi convencido de que seu sacrifício seria inútil pelo médico Héctor Pincheira. Os dois decidiram respeitar a última ordem de Allende e saíram do prédio pela porta lateral, onde – como todos os demais – foram imediatamente obrigados a se deitar de bruços no chão. A imagem ficou famosa: correram o mundo os registros dos defensores de La Moneda jogados na rua diante das lagartas ameaçadoras de um tanque de guerra.
Ninguém morreu no asfalto de Morandé, mas nos dias seguintes muitos outros nomes se somaram à listagem de vítimas do palácio, que inicialmente contava apenas com Augusto Olivares e Salvador Allende. Dos 56 prisioneiros capturados com vida, 24 foram vítimas de execuções sumárias ou se tornariam desaparecidos políticos, inclusive Héctor Pincheira e Enrique Huerta. A repressão logo se abateu por todo o país, acompanhada pela imposição de um toque de recolher que vigorou até o dia 13. O país já era outro quando se pôde voltar às ruas. Sua posição no cenário político internacional, também: alguns rapidamente criticaram a brutalidade do novo regime, outros silenciaram. A grande maioria, mais cedo ou mais tarde, lembrou dos acordos comerciais para ignorar as violações de direitos humanos.
Mas houve uma nação que se antecipou às demais. Alguns anos mais tarde, Augusto Pinochet lançou um livro de memórias chamado El día decisivo, sobre os preparativos do golpe. Montado como se fosse uma entrevista, com perguntas e respostas, o volume inclui a seguinte interrogação:
Pergunta: Nesse dia [11 de setembro], algum país reconheceu o novo governo do Chile?
Pinochet: Sim. Nessa tarde eu me encontrava no escritório do Diretor da Escola Militar, quando chegou o Embaixador do Brasil no Chile, senhor Câmara Canto, para dizer que seu país reconhecia o novo governo do Chile, nobre gesto desse país irmãos que os chilenos nunca esqueceremos.
O Brasil, que havia dado apoio de bastidores ao golpe, não sentiu qualquer constrangimento em assumir a trama nas horas seguintes à morte de Allende. O governo Médici seria o primeiro em todo o mundo a emprestar dinheiro para Pinochet começar a “reconstrução” do Chile, e logo autorizou o envio de medicamentos, alimentos e combustíveis para Santiago. Também mandou um destacamento de “especialistas em interrogatórios”, com a missão de ensinar aos militares transandinos as técnicas de tortura mais eficientes empregadas nos porões brasileiros. Era o início de uma frutífera relação entre as duas ditaduras.
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